miércoles, 9 de marzo de 2011

Monseñor William Delgado: “Hoy miércoles se inicia la cuaresma, tiempo de preparación para la Pascua”

Monseñor William Delgado, obispo de la Diócesis de Cabimas, durante una entrevista recordó que el miércoles de ceniza es un día muy especial para la Iglesia, ya que se da comienzo a la Cuaresma, y que la cuaresma es el tiempo de preparación para la Pascua.

Explicó que la ceniza como su nombre lo indica es polvo, y que la misma se impone en la frente del cristiano para indicar penitencia, dolor, sacrificio, y esa ceniza ha sido hecha con la palma vendida del año anterior.

“Este es un tiempo fuerte en el año litúrgico, pues preparamos los días santos de la semana mayor, la Cuaresma significa "cuarenta" y se aplica a los 40 días de intensa preparación a la fiesta de PASCUA” apuntó.

Monseñor Delgado explicó que los 40 días son un símbolo bíblico, ya que Jesús se retiró durante 40 días; Moisés aguardó 40 días antes de subir al Sinaí; Elías caminó durante 40 días hacia el Horeb; y la marcha de los judíos por el desierto duró 40 años, lo que demuestra que el "40" es un número que expresa víspera, "preparación" intensa de algo importantísimo que, y para los católicos, es la PASCUA.

Durante estos 40 días –continuó diciendo- los cristianos debemos hacer un examen de conciencia, para ver como vivimos nuestra vida el año anterior, para analizar como nos comportamos ante Dios, para ver como nos comportamos antes los demás, con la comunidad, con el prójimo, por eso las prácticas de la Cuaresma vienen a reforzar esta reflexión.

Al interrogarle sobre cuáles son las prácticas de la Cuaresma, respondió diciendo “en esta época tenemos tres acciones fundamentales, que tenemos que hacer durante la Cuaresma: la primera es la oración, en este tiempo debemos rezar más intensificar la oración; segundo es la penitencia, el ayuno y la abstinencia; y la tercera la caridad; ser mas generoso, bondadoso con aquel hermano que necesita y tiene menos que nosotros”.

Algo de historia

No se entiende la Cuaresma si no es en función de la PASCUA. El tiempo de Cuaresma empieza el miércoles de Ceniza y acaba el Jueves Santo. En ese período no se canta el "Aleluya" ni se recita el "Gloria". En los primeros tiempos, la Cuaresma era un período de preparación intensiva al Bautismo, que se celebra en la noche de Pascua. El ser bautizado exige una coherencia y un cambio de mentalidad.

Cada año nos disponemos a vivir con gran intensidad espiritual este tiempo litúrgico, en el que hacemos un profundo examen de conciencia y recordamos nuestros deberes de cristianos y renovamos nuestras promesas bautismales y la profesión de fe.

La Cuaresma es tiempo de cambio. El Miércoles de Ceniza se nos dice: "Convertíos y creed en el Evangelio". La Cuaresma es pues, un tiempo de conversión. Convertirse significa "volver", "cambiar", "corregir el camino" "Renovarse". El cambio que queremos es pasar del "hombre viejo" al "hombre nuevo". "Hombre viejo" es el que vive a espaldas de Cristo y del Evangelio. "Hombre nuevo" es el que sigue a Jesús y vive según el Evangelio. Algunos cristianos creen que la conversión es sólo para los paganos y herejes. Y, claro, no necesitan la Cuaresma. Otros piensan que con no comer carne los viernes o dejar de fumar ya han cumplido... ¡No! Si no hay cambio, no hay Cuaresma. Cuaresma es cambiar de vida.

El Miércoles de Ceniza es día de ayuno y abstinencia. Los Viernes de Cuaresma son días de abstinencia. Ayunar por ayunar no tiene sentido y no hace a la gente mejor... Sobre todo en un mundo en que muchos ayunan, no porque es Cuaresma, sino porque no tienen qué comer. Abstenerse de comer carne es un signo que tiene su importancia por lo que significa. El ayuno y la abstinencia son "signos de conversión". No son "la conversión".





“La Diócesis de Cabimas esta feliz

ahora cuenta con dos nuevos sacerdotes”

La Santa Iglesia Catedral de Cabimas, nuestra Señora del Rosario, fue escenario de la ordenación de los hoy presbíteros Reinaldo Pino Soto y José Gregorio Suárez Castillo, en una ceremonia caracterizada por la alegría de sus participantes, y por lo riguroso del ritual y protocolo eclesiástico.

La eucaristía estuvo presidida por Monseñor William Delgado, Obispo de la Diócesis de Cabimas, y concelebrada por parte del clero diocesano, quienes junto a la familia, amigos y compañeros de seminario, en un ambiente festivo dieron gracias a Dios por haber escogido a estos sus dos hijos Reinaldo y a José Gregorio para servirle.

Monseñor William Delgado, durante la homilía dijo a los nuevos sacerdotes “ustedes a partir de hoy consagran su vida a Cristo para siempre” y luego agregó “la Diócesis de Cabimas, está feliz, se alegra por que ahora a aumentado el número de sacerdotes”, al tiempo que pidió un aplauso para los familiares que entregaron a sus hijos a Dios a través de la ordenación.

Dios hoy bendice –continuó diciendo- a nuestra Diócesis dándonos estos dos nuevos sacerdotes, y nos demuestra una vez más que Dios concede al pueblo cuando este le pide, y nosotros en la Diócesis de Cabimas oramos siempre por las vocaciones sacerdotales.

Monseñor William también habló sobre San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, patrono de los sacerdotes, pidiéndole a él como patrono que guíe a estos nuevos pastores, para que su vida sacerdotal sea guiada por la suya.

También recordó a los nuevos sacerdotes, así como sus hermanos en el sacerdocio presentes, que los sacerdotes le deben lealtad al confesionario.

La Ceremonia

La ceremonia comenzó con la presentación de los diáconos a la asamblea presente y a obispo, por parte de padre Andrés Montero, rector del seminario propedéutico “El Buen Pastor”, y en ese momento se inició un diálogo entre el sacerdote y el Obispo.

Seguidamente en señal de súplica y pidiendo que Dios derrame abundantes bendiciones por el ministerio sacerdotal, los diáconos Reinaldo y José Gregorio, se postraron ante el Padre, mientras que el resto del pueblo presente los acompañó en oración cantando las letanías de los santos, donde se muestra a los mismos como modelos de seguimiento de Jesús y que ellos intercedan ante Dios para que les den fuerza y capacidad en este nuevo servicio.

Luego se procedió a la imposición de la manos y a la plegaría, tanto por parte del Obispo de la Diócesis como los sacerdotes presentes.

La imposición de las manos es un signo de confianza interior en el actuar callado del Espíritu Santo.

Inmediatamente Monseñor William Delgado, efectuó la oración de consagración, con la cual los diáconos pasan a ser presbíteros, y después se procedió a la imposición de la estola y la casulla dos ornamentos propios del sacerdote, en este emotivo momento, Pino y Suárez fueron acompañados por sus familiares y por los sacerdotes que los guiaron durante su camino pastoral y fueron ellos los encargados de revestirlos.

Seguidamente el Obispo ungió las manos de ambos sacerdotes con el Santo Crisma, en señal de que sus manos quedan consagradas para servir los planes de Dios de traer Vida a sus hijos.

Luego Monseñor recibió y posteriormente entregó a Reinaldo y a José Gregorio el cáliz y la patena diciendo “Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios. Consideras lo que realizas e imita lo que conmemoras y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor”.

Después el obispo de la diócesis procedió a darle la paz, a los nuevos sacerdotes, así como la bienvenida, besando para ello sus manos y dándoles un caluroso abrazo.

Los nuevos sacerdotes se consagraron con una bella oración a la Virgen María en la advocación de Nuestra Señora del Rosario, pidiéndoles que los guíe y proteja durante su vida sacerdotal.

Al finalizar la eucaristía los nuevos sacerdotes fueron felicitados por los familiares y la feligresía presente.

Primeras misas

El padre José Gregorio, celebró su primera eucaristía a las seis de la tarde del pasado sábado 05 de marzo, en la parroquia Beata de San José de la comunidad de Plan Bonito; mientras que el padre Reinaldo oficio su primera misa, a las 10 de la mañana del domingo 06 de marzo, en la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Aránzazu, de Santa Rita.

“No teman jóvenes, vale la pena ser sacerdote”


Monseñor Edgar Peña Parra, Nuncio Apostólico de Pakistán y primer diplomático clerical de origen venezolano, llamo los jóvenes a no temer si sienten el llamado del Señor Jesús en sus corazones, “vale la pena ser sacerdote”.

Así lo dijo durante la eucaristía celebrada en la plazoleta de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en Maracaibo, durante la primera visita oficial que realizara a su tierra natal, después de haber sido nombrado nuncio por su Santidad Benedicto XVI.

Para esta ocasión la sagrada imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá salió de su aposento para junto a la grey zuliana, los Servidores de María, las autoridades civiles y del clero, homenajear al nuevo nuncio, quien presió la misa de acción de gracias.

Entre las autoridades de la iglesia católica que se encontraban presentes, destacaron Monseñor Miroslaw Adamayk, consejero de la Nunciatura Apostólica; monseñor Juan González de Zarate, obispo auxiliar de Caracas; monseñor Roberto Lückert, arzobispo de Coro; monseñor Antonio López Castillo, arzobispo de Barquisimeto; monseñor Raúl Azcanio, en representación del arzobispo de Calabozo; y monseñor Felipe González González, vicario apostólico de Tucupita; y monseñor Louise Abad, obispo del Exarcado Sirio Católico Antioqueno.

Así como el Arzobispo de Maracaibo, monseñor Ubaldo Santana; monseñor William Delgado, obispo de la Diócesis Cabimas; y un nutrido grupo de sacerdotes provenientes de todo el país.

También estuvieron presentes el Gobernador del estado Zulia, Pablo Pérez, junto a la primera dama Carolina de Pérez, parte del Gabinete del Gobierno regional, la alcaldesa de Maracaibo Eveling de Rosales; así como representantes de todos los poderes regionales.

Monseñor Édgar Peña Parra, recibió diferentes obsequios y reconocimientos entre ellos destacan: un cuadro con la imagen de La Chinita, además se le confirió la Orden Cecilio Acosta en su única clase y fue nombrado profesor honorario de la Universidad Católica Cecilio Acosta; el concejo municipal de Maracaibo le impuso la Orden Ciudad de Maracaibo en su primera clase; el CLEZ le otorgó orden la Rafael María Baralt en su primera clase, y la gobernación del estado la Orden Honor al Mérito de su Santidad Juan Pablo II en su única clase, asimismo los servidores de María le otorgaron las insignias que lo acreditan como uno de los Servidor de María.

Al finalizar la misa pontifical en su honor, el primer nuncio venezolano dijo: “gracias a Dios por haberme llamado al sacerdocio, a la Virgen presente con nosotros por acompañarme y protegerme como una madre, a mi familia, a mis hermanos los de sangre y los que la providencia me ha enviado”.

Monseñor Edgar Peña, agradeció también a Monseñor Ubaldo Santana “mi pastor y amigo”. “A Monseñor Roberto Lücker, mi amigo querido, ejemplo de vida para muchos sacerdotes de esta Arquidiócesis de Maracaibo, por sus sabias palabras que me iluminan.

Asimismo se mostró agradecido por gestos de cariño recibidos durante la ceremonia. “A las autoridades del Zulia, al pueblo por recibirme con gran alegría, solidaridad y satisfacción, así lo han manifestado algunas instituciones, Gobernación, Alcaldía, Consejo Legislativo, la Unica, los servidores de María, a todos agradezco las condecoraciones que me han otorgado, quiero dedicarlas a quien represento, al Papa Benedicto XVI, como muestra de apoyo, de cariño y comunión con el romano pontífice”.

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