martes, 27 de febrero de 2018

HOMILÍA DEL MIÉRCOLES DE CENIZA 2.018



\“Desgarren su corazón y no sus vestidos” (Jl 2, 13)

Queridas hermanas y hermanos,

Con esta celebración de imposición de cenizas, iniciamos con toda la Iglesia Universal, el tiempo de cuaresma, que nos preparará para conmemorar la solemne resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Iniciemos, por tanto, este tiempo con un profunda fe y esperanza, pues, en medio de tantas dificultades que estamos viviendo, sabemos que el Señor está y estará con nosotros, que no nos abandona, que su Providencia Divina guía los destinos de los pueblos. ¡Que es nuestro bendito salvador!
Hoy, como hizo con el pueblo de Israel, el Señor nos dice: ‘’si mi pueblo, sobre el cual es invocado mi nombre, se humilla, orando y buscando mi rostro, y se vuelven de sus malos caminos, yo los oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra” (2Cron. 7, 14)
Toda la Liturgia de la Palabra pone a nuestra consideración que la conversión de corazón es la característica de este tiempo de gracia:
El profeta Joel, con autoridad y hablando en nombre de Dios, nos dice: ‘’ahora –oráculo del Señor- conviértanse a mí de todo corazón… Rasguen los corazones no las vestiduras: conviértanse al Señor Dios de ustedes, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad, y se arrepiente de las amenazas”.
El Salmista reconoce que ha pecado ‘’contra ti, contra ti, sólo pequé, cometí la maldad que aborreces’’ y pide la gracia del perdón: ‘’crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme, no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu”
Jesús en el Evangelio nos muestra el camino para conseguir esa conversión a través de la oración, el ayuno y la limosna, advirtiéndonos, como nos dice el profeta Joel, que deben ser practicadas con rectitud de intención y en la presencia del Señor, a fin de que la gracia vaya actuando en nuestras vidas y no sea simplemente un actuar delante de la gente.
Y San Pablo, en la segunda lectura, nos recuerda que este tiempo de cuaresma es favorable, es tiempo de conversión, no podemos esperar otro.
Dentro de algunos minutos recibiremos en nuestras frentes las cenizas y, en esta oportunidad, el sacerdote nos dirá: Conviértete y Cree en el Evangelio.

¿Qué es la Conversión?

Lo primero que Jesús predicó en todos los sitios a donde llegaba y a todas las personas: Conviértanse, porque está cerca el Reino de los cielos.
«Conviértanse y crean en el Evangelio» es el llamado que hace el Señor a todos. La palabra griega para hablar de conversión es metánoia, que literalmente quiere decir cambio de mentalidad, abandonar una forma o modo de pensar que lleva al pecado para asumir un nuevo modo de pensar, la nueva mentalidad propuesta por el Evangelio. Se trata de asumir y hacer suyos los criterios evangélicos o enseñanzas del Señor, para que éstos se conviertan en norma de conducta para una nueva vida. Dado que el ser humano actúa de acuerdo a lo que piensa y a los valores que asume, la invitación a un cambio de mente implica, evidentemente un arrepentimiento del mal cometido y un deseo de enmendar el camino, viviendo de acuerdo a las enseñanzas divinas. Es un nacer de nuevo por la gracia de Cristo.
En la Sagrada Escritura, podemos ver ejemplos muy claros de personas que se convirtieron: el rey David, la Magdalena, la mujer sorprendida en flagrante adulterio, el retorno del hijo pródigo, Zaqueo, San Pedro, que lloró amargamente su deslealtad al Señor y, como muestra de su arrepentimiento profundo, exclamó: Señor, tú lo conoces todo, tu sabes que te amo.
En este proceso de cambio, juega un papel importante, el arrepentimiento sincero de nuestras faltas y el compromiso de enmendar nuestras vidas.
No basta sentir remordimiento, es decir, no basta tener rabia, o disgustarse por haber hecho algo malo que no quisiéramos haber hecho. No nos da tristeza por haber ofendido a Dios, sino porque hicimos algo que no nos gusta haber hecho. Eso pasa con Judas, que después de haber vendido a Jesús se suicidó, pero no le pidió perdón a Dios. El Remordimiento no borra los pecados, y no sirve sino para amargarse la vida. No trae paz al alma sino más tristeza y desesperación.
Tampoco es suficiente tener un arrepentimiento imperfecto, la atrición, que es un dolor o pesar de haber ofendido a Dios por el temor de ser castigado por él o merecer la condenación eterna. El que tiene un arrepentimiento así concibe a Dios, como un juez castigador y simplemente remunerador. Viviría una vida mediocre, y se conformaría con evitar los pecados mortales.
Hace falta que tengamos una contrición o arrepentimiento perfecto, que tengamos un dolor o pesar de haber ofendido a un Dios tan bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas. Es el arrepentimiento que tuvo el Rey David, cuando dijo: ‘’un corazón humillado y arrepentido, Dios nunca lo desprecia’’ (Salmo 50),
Durante este tiempo de cuaresma, le he pedido a los sacerdotes que sean generosos en la administración del sacramento de la confesión, que también lo podemos llamar el sacramento de la conversión, porque alejados de Dios, escuchamos la llamada de Jesús a la conversión y volvemos a la casa del Padre. La confesión de los pecados sólo es instrumento para destruir el pecado, sino ejercicio precioso de virtud, de regeneración, de renovación espiritual hasta que lleguemos al hombre perfecto a la medida de Cristo.
Queridas hermanas y hermanos, este es momento favorable, es tiempo de salvación, para que, de una vez por todas, dejes el pecado y seas realmente cristiano, imitador y seguidor de Jesús. No caigas en la tentación diabólica de retrasar la conversión para después, para mañana, para un momento más oportuno. Recuerda que a nadie se le ha prometido el día de mañana.
Y te lo explico, a través de una anécdota, quizás conocida por ustedes.
Se cuenta que Satanás, en el examen final de tres aprendices de demonios, preguntó:
¿Cómo engañarían ustedes a la gente, para que se alejen de Dios y no lleguen al cielo?
El primero respondió: Yo le diré que no existe Dios. Satanás dijo: Aplazado, porque la gente sabe que existe Dios, basta ver la grandeza y la bondad de la gente, para llegar a esa conclusión.
El segundo respondió: Yo le diré que no existe el infierno. Satanás dijo: Aplazado. La gente sabe que existe la condenación, con sólo ir a las cárceles y ver como sufren los hacedores del mal, y ver el sufrimiento de los que están en el vicio de la droga, el licor y la pornografía, que viven enfermos, aislados y esclavos de sus pasiones.
El tercero respondió: Yo le diré que todavía hay tiempo, que no se conviertan ahora, que lo dejen para mañana. Y Satanás respondió: Excelente. Summa cum laude, con esa estrategia, lograrás que muchos se condenen.
Querido hermano: Si ya has pensado convertirte, si ya lo tienes decidido, ¿a qué esperar? Hoy es el día, ahora mismo; no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Dejarlo para luego es exponerse a dar marcha atrás; no todos los días estás decidido, no a toda hora estás preparado para este paso. Al demonio le encanta ilusionar a la gente y engañarla con la conversión de mañana; a Dios le gustan las cosas hoy y ahora: Hoy es el día de la conversión. El Señor quiere darte esta gracia.
Que Nuestra Señora del Rosario nos acompañe en este camino, que hoy iniciamos hasta llegar a la celebración gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo.

Mons. Ángel Caraballo
Administrador Apostólico de Cabimas y Obispo Auxiliar de Maracaibo

MENSAJE DE CUARESMA 2.018



      Queridos fieles que peregrinan en la Costa Oriental del Lago,
        Me dirijo a ustedes, al inicio de este tiempo de Cuaresma, que hemos comenzado con la imposición de cenizas, para exhortarles, con el apóstol San Pablo: “En nombre de Cristo, les pedimos que se reconcilien con Dios” y a “no echar en saco roto la gracia de Dios’’ que recibiremos, si realmente nos convertimos de corazón al Señor, fuente de todos los dones y beneficios, y único capaz de satisfacer los deseos más profundos del corazón humano.

¡Es tiempo de conversión, amados hermanos!

Jesús, en el momento que extendió sus brazos en la cruz, abrazó los cuatro puntos cardinales del espacio y el tiempo, y ha convertido nuestra historia (cada una de nuestras circunstancias y fatigas, y aún nuestros pecados) en tiempo de gracia, lugar de encuentro entre dos abismos, el de la Misericordia del Padre y la miseria del hombre.
La Iglesia, a través de este tiempo de preparación, nos invita a actualizar, a hacer presente aquí y hoy, el misterio de nuestra redención. Así como Moisés, antes de recibir las tablas de la ley, subió a la montaña y pasó 40 días de oración y ayuno (Ex. 34, 28), al término de los cuales, regresó con su rostro resplandeciente, porque había hablado con Dios, también hoy, el cristiano, durante estos 40 días de cuaresma está llamado a encontrarse personalmente con el Señor, para poder cumplir su misión de ser ‘’sal y luz del mundo’’.
Y todo esto será posible, si incrementamos, precisamente, durante este tiempo las obras propias que la Iglesia nos invita a realizar: la oración, el ayuno y la limosna. La oración, que nos recuerda nuestra total dependencia de Dios, pues sin él no podemos hacer nada, en él somos, nos movemos y existimos. El ayuno, que nos ayuda a tener dominio sobre nosotros mismos y a no seguir las apetencias desordenadas de la carne. La Limosna, la bendita caridad, que nos invita a salir de nosotros mismos, para encontrarnos con el hermano, especialmente con el más necesitado.
En su mensaje de Cuaresma de este año, el Papa Francisco nos recuerda “El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia”
Mi gran deseo es que, en este tiempo, se multiplique las obras de asistencia y promoción social dirigida a los más pobres, que, en estos últimos años, lamentablemente, han aumentado considerablemente. La Campaña Compartir ‘’Aportemos a la nutrición de nuestros niños y niñas”, se dirige a contrarrestar el problema de la desnutrición infantil a través del programa SAMAN Y VIVEROS en perspectiva del reconocimiento de la dignidad de hijos de Dios y ante la exigencia del evangelio de dar de comer al hambriento (MT 25, 35), con la clara convicción en las palabras de Jesús ‘’Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron’’ (Mt. 25, 40).
Junto a lo anterior, les recuerdo a los sacerdotes que deben ser generosos en la administración del sacramento de la confesión, a través del cual los fieles se reconcilian con Dios y la Iglesia.
Aprovecho el momento para informarles que, a partir del 19 de febrero, entrará en vigencia las ofrendas voluntarias que los fieles están invitados a dar en ocasión de recibir un servicio de la Iglesia. Si nos sentimos miembros de la Iglesia, asumimos también como nuestras sus necesidades, especialmente el sostenimiento de los sacerdotes. Recordemos que los sacerdotes no perciben un sueldo del gobierno ni de la diócesis, y se sostienen por las ofrendas que los fieles dar en las celebraciones litúrgicas. Ellos forman parte también de este pueblo que sufre toda clase de calamidades. No los dejemos solos.
Les invito, asimismo, a la ordenación diaconal del acólito Keysi Sánchez que, después de culminar sus estudios y su etapa pastoral, el Consejo de Órdenes ha considerado idóneo para recibir este sacramento. La Ordenación tendrá lugar el 17 de Marzo, en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús.
Agradezco, finalmente, el aporte que hicieron en la Campaña “Apoya a tu Iglesia”, la cual arrojó un monto de once millones, cuatrocientos cuarenta y un mil, ciento veintiocho bolívares (11.441.128,oo), que ha servido para sufragar algunos gastos de funcionamiento de la Curia Diocesana. Estamos a la espera de recibir todos los aportes, ya que algunas parroquias no lo han hecho, para publicar la lista.
Mons. William sigue recuperándose satisfactoriamente en Caracas. Les envía su saludo y su bendición de padre y pastor. Sigamos rezando por él.
Oremos, por tantas personas que han cruzado la frontera, buscando en otro lugar lo que su país le ha negado, “ante todo por «el anhelo de una vida mejor, a lo que se une en muchas ocasiones el deseo de querer dejar atrás la “desesperación” de un futuro imposible de construir. Se ponen en camino para reunirse con sus familias, para encontrar mejores oportunidades de trabajo o de educación: quien no puede disfrutar de estos derechos, no puede vivir en paz”, como nos recuerda el papa Francisco (Jornada Mundial de la Paz 2018).
Les deseo una santa cuaresma para que podamos vivir una feliz y fructífera Pascua de Resurrección. Cristo, nuestro Maestro, va delante de nosotros, sigámosle agarrados de la mano de su Madre, de nuevo hacia la casa del Padre.

¡Dios les bendiga y cuide!

Dado en Cabimas, el 14 de febrero de 2018, Miércoles de Ceniza.

Mons. Ángel Caraballo
Administrador Apostólico de Cabimas
y Obispo Auxiliar de Maracaibo.

jueves, 28 de septiembre de 2017

PAPA FRANCISCO NOMBRA ADMINISTRADOR APÓSTOLICO PARA LA DIÓCESIS DE CABIMAS

El Santo Padre, conociendo el estado de salud del Obispo de Cabimas, Su Excelencia Mons. William Enrique DELGADO SILVA, y para asegurar a la Diócesis un gobierno pastoral estable, ha nombrado Administrador Apostólico “sede plena” de la Diócesis de Cabimas a Su Excelencia Mons. Ángel Francisco CARABALLO FERMÍN, Obispo Auxiliar de Maracaibo, concediéndole las facultades que, a norma del Derecho, le competen al Obispo diocesano.
El Santo Padre, acompañado de la Congregación para los Obispos, ha expresado su cercanía al Obispo Mons. William Delgado y lo ha animado a concentrarse, con serenidad, en el pleno restablecimiento de su salud.
S.E. Mons. Ángel Francisco Caraballo Fermín continuará con su ministerio como Obispo Auxiliar de Maracaibo
CURRICULUM VITAE de S.E. Mons. Ángel Francisco CARABALLO FERMÍN
Su Excelencia Mons. Ángel F. Caraballo Fermín, nació en Puerto Ordaz, Ciudad Guayana, en el Estado Bolívar, el 30 de mayo de 1965.

Fue ordenado sacerdote el 7 de diciembre de 1991, incardinándose en la Diócesis de Ciudad Guayana. Inició su sacerdocio en el ministerio parroquial, primero como vice-párroco y, después, de 1994 a 1996, como párroco en su parroquia natal de Nuestra Señora de Fátima, en Puerto Ordaz.
En1996, su Obispo lo envió a Roma para continuar los estudios en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en la cual obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico, en 1998, y el Diplomado de Especialización en Derecho Canónico y Familia, en la misma Universidad, en 1999.
A su regreso de Roma, fue nombrado Párroco de Nuestra Señora del Valle, en Puerto Ordaz, y comenzó a enseñar Derecho Canónico en el Seminario Mayor El Buen Pastor de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar. Y, posteriormente, párroco de San Pedro y San Pablo.
Después de algunos años como Canciller de la Curia diocesana, fue nombrado Vicario Judicial y Vicario General de la Diócesis de Ciudad Guayana.
Fue elegido Obispo Auxiliar de Maracaibo, el 30 de noviembre de 2012 con el título de Dagno y ordenado el 16 de febrero de 2013.
Prensa CEV
28 de septiembre de 2017

viernes, 14 de julio de 2017

MENSAJE URGENTE A LOS CATÓLICOS Y PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD

1. Con nuestro afectuoso saludo, los Obispos de Venezuela nos dirigimos al pueblo venezolano. Le reiteramos nuestra cercanía en estos tiempos difíciles y duros que vivimos. De modo especial, queremos ratificar nuestro acompañamiento a quienes más sufren. Les transmitimos el saludo y la bendición del Santo Padre Francisco, quien, además de seguir de cerca los acontecimientos de nuestra nación, nos invita a buscar soluciones urgentes en paz y concordia entre todos. Nos sentimos unidos y en plena comunión con él, quien nos ha señalado: "en la voz de los obispos venezolanos también resuena mi voz".

"LOS CLAMORES DE MI PUEBLO SE OYEN POR TODO EL PAÍS" (Jer. 8,13).
2. Hacemos nuestros los clamores de la gente que se siente golpeada por el hambre, la falta de garantías para la salud, la difícil adquisición de medicinas y la inseguridad en todos los sentidos. Aunque el pueblo mantiene la esperanza y la capacidad de superar las dificultades, hoy sufre mucho más. Pide le sea respetada su voluntad democrática, lo estipulado en el ordenamiento jurídico y constitucional, así como la real posibilidad de vivir en concordia, paz, libertad y con un creciente desarrollo humano integral.
3. En nuestro país se percibe de manera muy clara cómo la violencia ha adquirido un carácter estructural. Son variadas sus expresiones: desde la represión irracional, con su dolorosa cuota de muertos y heridos, los daños a viviendas y estructuras residenciales; y persecuciones, hasta la desatención frente a las necesidades básicas de la gente. La represión oficial genera, en ocasiones, respuestas violentas, lo cual contribuye a crear un clima de tensión y anarquía, con sus peligrosas consecuencias. Nos encontramos ante una terrible escalada de la violencia. La detención de numerosas personas, sobre todo jóvenes, por disentir del Gobierno agrava más la situación. Se escuchan serias denuncias acerca de torturas y de maltratos; hay detenidos que son procesados arbitrariamente ante la justicia militar en contra de la Constitución y las leyes y que han sido llevados indebidamente a cárceles de máxima seguridad (El Dorado y otros centros penitenciarios) como si fueran peligrosos delincuentes. También hay muchos detenidos en instalaciones militares y confinados en lugares insalubres y condiciones infrahumanas. Existe un menosprecio de la dignidad humana que se expresa en la violación y negación continua de los derechos humanos por parte de las autoridades.
4. Muchas de nuestras comunidades e instituciones son azotadas por grupos paramilitares ilegales que actúan bajo la mirada complaciente de las autoridades. Ejemplo de ello son los acontecimientos del pasado 5 de julio en el ataque a los diputados de la Asamblea Nacional, sólo visto en el asalto del 24 de enero de 1848 al Congreso Nacional por orden del Presidente Monagas. La Asamblea Nacional, expresión de la "soberanía popular", es heredera del Congreso de 1811. Tiene un auténtico valor histórico y real. Por eso, la Guardia Nacional Bolivariana que reside allí tiene la misión de brindar seguridad al recinto y a los diputados y no debe permitir ataques de grupos irregulares.
"CUALQUIERA QUE TOCA A MI PUEBLO, TOCA LA NIÑA DE MIS OJOS, DICE EL SEÑOR DIOS" (Zacarías 2,13).
5. Es hora de un cambio de rumbo en la orientación política del Gobierno. Aunque la crisis que padecemos los venezolanos data de varios años, en los últimos meses se ha profundizado por la iniciativa del Gobierno de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, cuestionada y rechazada por la mayoría del pueblo venezolano. Esta propuesta ha ignorado rotundamente que es el pueblo, en el ejercicio de su propia soberanía, quien la puede y debe convocar. Los venezolanos hemos de recordar que "la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo" (CRBV, art. 5). "El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario" (art 347). Sólo él puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente.
6. La Constitución ha sido violada nuevamente, y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE) avalan lo que propone el Ejecutivo, sin tener en cuenta los principios básicos de la democracia participativa establecidos en la Constitución. El mencionado proyecto constituyentista pretende imponer al país un régimen dictatorial. Además, al privilegiar, en su conformación, unas bases comiciales sectoriales sin asidero jurídico, se viola el derecho de todos a elegir y a ser elegidos y el principio constitucional (Art. 63 CRBV) de la representación proporcional de la población según su distribución territorial. Asimismo, la Asamblea Nacional Constituyente tendría un poder supraconstitucional con el propósito de eliminar los actuales órganos del Estado, principalmente la Asamblea Nacional, elegida legítimamente por el pueblo. Tampoco se establecen límites en el ejercicio de sus funciones y extensión en el tiempo. Todo deja entrever que lo que se busca es instaurar un Estado socialista, marxista y militar con la desaparición de la autonomía de los poderes, especialmente el legislativo.
7. El próximo 16 de julio, promovida por la Asamblea Nacional, tendrá lugar una consulta popular que goza de toda legitimidad. Consideramos una provocación de parte del gobierno y del CNE convocar, para ese mismo día, un simulacro de votaciones en algunos centros electorales del país, pues puede generar lamentables conflictos. El pueblo sigue exigiendo el respeto a su dignidad y a sus propios derechos.
COMO PASTORES PREOCUPADOS POR SUS OVEJAS (EZEQUIEL 34,12).
8. Como pastores de la Iglesia en Venezuela, haciéndonos eco de los clamores de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, queremos elevar nuestra voz y exigir:
a) AL GOBIERNO NACIONAL: que retire su propuesta de una Asamblea Constituyente, y posibilite la realización de las elecciones establecidas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es hora de que el Gobierno reconozca la autonomía de los Poderes públicos; abandone la represión inhumana de las manifestaciones de quienes disientan, y se desmantelen y sancionen los grupos armados que, con sus acciones, llenan de zozobra a amplios sectores de la sociedad. La medida acordada recientemente en favor de un importante líder político de los factores de oposición, debe llevar a la liberación de todos los privados de libertad por razones políticas. Es urgente también avocarse a solucionar los gravísimos problemas de la gente y de permitir la apertura de un canal de carácter humanitario para que puedan llegar medicinas y alimentos a los más necesitados en Venezuela.
b) A LA FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA: que, según lo señala la Constitución Nacional, cumpla su deber de estar al servicio de todo el pueblo en el respeto y garantía del orden constitucional y no simplemente de un régimen, partido o gobernante. "Las personas que prestan su servicio en las fuerzas armadas, tienen el deber específico de defender el bien, la verdad y la justicia...Los militares son plenamente responsables de los actos que realizan, cuando violan los derechos de las personas y de los pueblos" (COMPENDIO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, 502 y 503).. Apelamos a la conciencia de todos sus miembros: no olviden que también forman parte del pueblo y que deberán rendir cuenta de sus actos ante la Justicia humana y divina.
c) A LA DIRIGENCIA POLITICA: que, en el ejercicio de su vocación ciudadana, esté siempre comprometida sólo con el pueblo y nunca en la búsqueda de propios intereses. Urge seguir dando los pasos para hacer respetar la voluntad democrática de todo el pueblo venezolano y buscar los mecanismos transparentes para encuentros y negociaciones que conduzcan eficazmente a la superación de la crisis.
d) A LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS Y CULTURALES: que colaboren a crear conciencia política y así elevar el nivel sociocultural en todos los ciudadanos.
9. Fieles a nuestro ministerio de pastores nos comprometemos a seguir acompañando solidariamente a nuestro pueblo, particularmente a los más pobres y excluidos. En este sentido pedimos a todos los miembros de la Iglesia actuar según los criterios del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, para iluminar y para derribar todo muro de división existente en nuestro país y contribuir a la recuperación de nuestra nación, rehacer el tejido social e ir dando los pasos para la reconciliación en el encuentro fraterno entre todos. Alentamos todos los esfuerzos que se puedan realizar a favor de la paz y la convivencia, basados en la ley del amor fraterno. Acompañamos a los jóvenes y estudiantes, quienes son defensores con sus propias vidas de la libertad y de la actual Constitución.
10. A todos los miembros de la Iglesia y personas de buena voluntad les invitamos a hacer realidad la opción preferencial por los más pobres y excluidos. Además de sostener con la oración, la reflexión y otras iniciativas todo esfuerzo para la salida de la crisis, les pedimos manifestar la solidaridad con quienes pasan hambre, necesidad y desconsuelo. Fortalezcamos las diversas obras y acciones que, desde la pastoral social, permiten ayudar a muchas personas necesitadas de alimento, atención en salud, protección de sus derechos, educación integral. La acción de Pastoral Social-Caritas en sus diversos ámbitos (nacional, diocesano y parroquial) es un signo de nuestro compromiso con todos, sin excepción de ninguna clase.
11. Invitamos a nuestros hermanos en la fe y a otros creyentes a una Jornada de Oración y Ayuno el próximo viernes 21 de julio, a fin de pedir a Dios que bendiga los esfuerzos de los venezolanos por la libertad, la justicia y la paz. Imploramos las luces del Espíritu Santo para cada uno de nosotros, pedimos a Dios siga protegiendo a este pueblo y que la maternal protección de María de Coromoto nos aliente a seguir edificando la paz y la convivencia fraterna.
LOS ARZOBISPOS Y OBISPOS DE VENEZUELA
CARACAS, 12 DE JULIO DEL AÑO 2017.
Prensa CEV
12 de julio de 2017

lunes, 12 de junio de 2017

PAPA FRANCISCO: EN LA VOZ DE LOS OBISPOS VENEZOLANOS TAMBIEN RESUENA LA MIA

A las 9:40 de la mañana, del jueves 08 de junio de 2017, hora local de Roma, fueron recibidos en audiencia por el Papa Francisco, los miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana: Mons. Diego Padrón, Arzobispo de Cumaná, Presidente de la CEV; Mons. José Luis Azuaje, Obispo de Barinas, Primer Vicepresidente; Mons. Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal, Segundo Vicepresidente; Mons. Víctor Hugo Basabe, Obispo de San Felipe, Secretario General, S. E. Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas y S. E. Cardenal Baltazar Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida, ambos presidentes honorarios de la CEV.
El Papa Francisco recibe a la directiva de la CEV en una de las aulas del Palacio Apostólico, en una reunión de 50 minutos, más de lo habitual, iniciando esta con una lectura por parte de Mons. Diego Padrón en su condición de Presidente de la CEV, ratificando su profunda comunión con el Sucesor de Pedro y agradecerle su manifiesta preocupación por Venezuela. Las palabras leídas por Mons. Padrón expresaban, entre otras cosas, de forma muy clara, la situación actual de aumento de conflictividad como consecuencia del profundo sufrimiento al que se viene sometiendo al pueblo de Venezuela y al que ahora se suma el empeño del Gobierno nacional en un proceso constituyente peligroso e innecesario y que no es la solución para los graves males que aquejan a los venezolanos.
Terminada la lectura del discurso, por parte del presidente de la CEV, el Papa Francisco toma la palabra para expresar de forma inmediata su preocupación y dolor por lo que está pasando Venezuela. "Estoy al tanto de todo los eventos que se están produciendo en el país". Expresó además que comparte completamente la percepción que tienen los obispos sobre la situación venezolana y aseguró al Episcopado Venezolano que contaban con todo el apoyo y la simpatía de todos los órganos de la Santa Sede. De esta manera el Papa Francisco reafirmó que en la voz de los obispos venezolanos también resonaba la suya.
Francisco ratificó su apoyo a los obispos venezolanos y les invitó a seguir del lado de la gente, a no abandonarlos en su empeño por alcanzar un país más justo, a seguir trabajando por la paz y a hacer todo lo que puedan por los más vulnerables, "cuenten con mi ayuda en favor de la gente que hoy pasa hambre y necesita medicamentos"
El Papa Francisco hizo saber a los 6 miembros de la presidencia de la CEV que algunos de los que sirvieron como facilitadores en el fallido intento de diálogo del último trimestre del año 2016, han insistido en Solicitar a la Santa Sede su participación en un nuevo proceso, sin embargo, la respuesta ha sido contundente: La Santa Sede, sólo tomará parte en una nueva iniciativa de diálogo, siempre y cuando el gobierno cumpla con las cuatro condiciones ya expresadas en la Carta del Cardenal Parolín a inicios de diciembre de 2016, es decir: la apertura de un canal humanitario que permita hacer ingresar al país alimentos y medicamentos, la presentación de un cronograma general de elecciones, el respeto a la autonomía de la Asamblea Nacional y, la liberación de los detenidos por causas políticas.
En el contexto de la reunión, los obispos venezolanos hicieron entrega al Papa Francisco de una recopilación de las Exhortaciones Pastorales y Comunicados de la Presidencia a los largo de los dos últimos años. También se hizo entrega de un dossier, preparado por el departamento de medios de comunicación social de la CEV, sobre las víctimas de la violencia durante las protestas. Explicaron al Santo Padre la saña con la que están actuando los órganos de seguridad del Estado contra los jóvenes que exigen un cambio de rumbo en el país. Al entregar este informe, los obispos, hicieron la salvedad que, desde que están en Roma, el número de víctimas por la represión aumentó, atreviéndose a mostrarle al Papa Francisco la fotografía del joven Neomar Alejandro Lander Armas de 17 años, muerto por el impacto de una bomba lacrimógena. La inmediata conmoción que se dibujó en el rostro del Papa Francisco fue evidente al ver la imagen y pidió a los obispos hacer llegar sus palabras de consuelo a los familiares de todas las víctimas.
También se le entregó un informe preparado por Cáritas de Venezuela sobre la grave situación en materia de salud, alimentación, inseguridad, desnutrición infantil y otros indicadores sociales que hablan de la gravedad de la crisis en la que hoy se ha sumido la población.
La audiencia terminó con la bendición del Papa Francisco, quien pidió hicieran extensiva esta bendición a todo el pueblo venezolano, ratificando su preocupación y apoyo a Venezuela y que en la voz de los obispos venezolanos también resonaba la suya.
Prensa CEV
09 de junio de 2017


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