martes, 2 de febrero de 2016

DIÓCESIS DE CABIMAS INICIÓ SEMANA VOCACIONAL 2016

Pbro. Néstor Ulloa, rector del seminario Buen Pastor junto al
grupo de seminaristas que dio inicio a la Semana Vocacional 
Todos los años los seminaristas de la Diócesis de Cabimas, realizan una jornada Vocacional, que según explica el seminarista  Robert Nava,  es la oportunidad que reúne a los seminaristas de la diócesis de Cabimas en el Seminario “El Buen Pastor”, para llevar a cabo una jornada intensa centrada en el trabajo de promoción como Secretariado de Pastoral Vocacional.
“Son días en los que se lleva a cabo un programa de actividades basadas en compartir con muchos jóvenes de toda la Costa Oriental del Lago sus propios testimonios, de modo que puedan considerar la posibilidad de incluir entre sus opciones para los proyectos de vida, la vocación sacerdotal o religiosa y asimismo valorar el matrimonio” agregó.
Indicó Nava que a partir del domingo 31 de enero hasta el viernes 05 de febrero, desde la zona sur hasta la norte del territorio diocesano, la pastoral vocacional estará visitando algunos colegios para tener un contacto con los jóvenes de los últimos años del ciclo diversificado, con el propósito de hacer de su conocimiento el programa de estudios superiores que se cursan en el Seminario Mayor. Del mismo modo, esta tarea cobra espacio en los medios de comunicación, redes sociales, y demás canales que ayuden a expandir este mensaje. Además, como la obra es de Cristo, cada día se propone un encuentro de oración en algunas de las parroquias en las que el grupo de seminaristas irá haciendo presencia, para orar por los frutos del trabajo, por la santificación del clero, y para que los jóvenes que siguen siendo llamados, puedan responder con generosidad.      
Agregó que el lema a compartir este año es “Caminen con los pies puestos sobre la tierra, pero con la mirada y el corazón puestos en el cielo”, frase de San Juan Bosco que ilumina la enseñanza a sus jóvenes del cumplimiento de la voluntad de Dios.
Para dar comienzo a esta semana vocacional, se realizó una eucaristía en la rectoría María Inmaculada, presidida por el presbítero Néstor Ulloa, rector del seminario Buen Pastor de Cabimas, quien al concluir la celebración eucarística  hizo la bendición y el envío del grupo.

Nava por su parte invitó a quienes quieran más información sobre la semana vocacional a seguir las cuentas del seminario de Cabimas en: instagram: pv_seminariocabimas, twitter: BuenPastorCab, Facebook: PastoralVocacional Seminario Cabimas y por el teléfono: 0264-2411424.

EFECTUADA JORNADA POR LA PAZ EN CABIMAS

         La parroquia San José de Cabimas, realizó una jornada por la paz, la cual concluyó con una caminata y una eucaristía celebrada en la Iglesia  catedral Nuestra Señora del Rosario de Cabimas, la cual fue presidida por el presbítero Nicolás Nava, vicario general de la Diócesis de Cabimas, y concelebrada por los padres Jorge Pérez Duno, Rafael Caldera y Roger Dales.
            Según comentó el padre Rafael Caldera, párroco de la iglesia San José, esta jornada incluyó además de la caminata y la misa, charlas con los diferentes grupos de apostolados,  en las comunidades y planteles educativos que atiende su parroquia, para dar a conocer el mensaje de su Santidad el Papa Francisco, para la jornada por la paz de esta año, que lleva por nombre “Vence la indiferencia y conquista la paz”.
            El padre Nicolás Nava durante la homilía resaltó tres aspectos importantes del evangelio de este día, que llevar a conquistar la paz; el primero dichosos los que tienen hambre de justicia; dichosos los que trabajan por la paz porque ellos se llamaran hijos de Dios y dichosos los misericordiosos porque ellos alcanzaran la misericordia.
            Recordó también que indiferente es aquel a quien no le importa nada ni nadie además de sí mismo; por ello invitó  “a vencer la indiferencia, y agregó que para ello hay que reconocer las necesidades del otro y ayudar a resolverlas”.
            Luego agregó “hay que comenzar a vencer la indiferencia en los plantes educativos, en los hogares, en nuestras familias, y así conseguiremos la paz, todos estamos llamados a ser misericordiosos como el Padre”.
            A la caminata que partió desde la Avenida Carnevalli de Cabimas, hasta la iglesia catedral asistieron docentes, padres y representantes de los planteles: preescolar El Brillante, Colegio Sambi Italiano, Escuela Primaria Nacional Cabimas, Escuela Básica Nacional Electo de Jesús Piña, Servidores de María y feligreses de la parroquia San José y Catedral de Cabimas.



miércoles, 27 de enero de 2016

“MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO” (Mt9,13). LAS OBRAS DE MISERICORDIA EN EL CAMINO JUBILAR

1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.
María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, María canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.

2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.
Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.
Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.

3. Las obras de misericordia
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.
Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.
La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.
No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).


Vaticano, 4 de octubre de 2015

Fiesta de San Francisco de Asís

lunes, 25 de enero de 2016

ESTE 30 DE ENERO DIÓCESIS DE REALIZA JORNADA POR LA PAZ

            A partir de las 10 de la mañana, el próximo sábado 30 de enero se estará realizando la jornada por la paz en Cabimas, así lo informó el presbítero Rafael Caldera, director de Cáritas en la Diócesis de Cabimas.
Agregó que la actividad comenzará con una caminata que tendrá como punto de partida la avenida Carnevalli cruce con avenida principal de Cabimas, de allí se llegará hasta la Santa Iglesia Catedral “Nuestra Señora del Rosario”, donde el padre Nicolás Nava, vicario general de la Diócesis de Cabimas, presidirá la eucaristía.
            Dijo que el tema para este año, será el mismo propuesto por su Santidad el Papa Francisco “Vence la indiferencia y conquista la paz”.

            Al concluir el padre Caldera, quien también es párroco de la Iglesia San José de Cabimas, invitó a toda la feligresía de la Diócesis a participar de esta actividad, para orar todos juntos por la paz del mundo y en especial por la de Venezuela, en estos momentos que tanto lo necesita. 

CLERO DE CABIMAS EFECTUÓ RETIRO ESPIRITUAL

           
      Teniendo como predicador al presbítero Rubén Delgado, vicario general de la Diócesis de Trujillo, el clero de la Diócesis de Cabimas, efectuó su acostumbrado retiro de comienzo de año,  el cual  tuvo como tema central el año extraordinario de la Misericordia.
            El padre Delgado, explicó que por petición del obispo diocesano  Monseñor  William Delgado; el retiro estuvo dedicado  a estudiar todo lo relacionado al año de la misericordia, tomándose como base el documento Misericordiae Vultus, con el que su Santidad el Papa Francisco convoca este año extraordinario.
            Aunque mencionó que se dedicaron a reflexionar sobre la dimensión moral y canonista del jubileo, se recomendó a los 31 sacerdotes asistentes, que en sus respectivas parroquias tengan una especial atención a la administración del sacramento de la reconciliación.
            Con relación inicio  del año de la misericordia  en la Diócesis de Trujillo, dijo que fue masivo aunque aun que no se vio multitud de personas, en vista que la apertura de la puerta  santa se efectuó en varios lugares.

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            Por su parte el padre Nicolás Navas, vicario general de la Diócesis de Cabimas, mencionó que el retiro comenzó analizando el documento Misericordiae Vultus,  evaluando su  convocatoria. Dijo que posteriormente dedicaron un tiempo para evaluarse a si mismo, su realidad de vida a la luz de la palabra, a entender que deben recibir misericordia y convertirnos en signos de misericordia para los demás en los ambientes en los que cada uno como sacerdotes nos desenvolvemos.
            Resaltó además que como todos los años se vivió un excelente clima de fraternidad, de compañerismo entre los miembros del clero, que anualmente esperan está fecha del año.

            Con relación a las actividades puntuales que van a realizar durante este año, dijo que estarán así como lo sugirió el Papa Francisco iluminadas por las obras de misericordia tanto las corporales como las espirituales, las cuales se harán a lo largo del año y serán dadas a conocer en su debido momento, sin embargo adelanto que durante el mes de febrero estará dedicado a la salud. 
Si deseas publicar alguna información la puedes enviar al siguiente correo: magdyzara@hotmail.com