miércoles, 2 de abril de 2014


COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA
CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

RESPONSABLES DE LA PAZ Y EL DESTINO DEMOCRÁTICO DE VENEZUELA

Caracas, 02 de Abril 2014

1.      La crisis que desde el pasado 12 de Febrero vive Venezuela es sumamente grave tanto por su magnitud, ya que abarca dimensiones diversas de la vida nacional, como por su duración, violencia y nefastas consecuencias para nuestro presente y nuestro futuro. Por tal motivo, los Obispos de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana queremos dirigirnos de nuevo a todos los venezolanos, cualquiera sea su simpatía política.

2.      Causa fundamental de la actual crisis es la pretensión del partido oficial y autoridades de la República de implantar el llamado “Plan de la Patria”, detrás del cual se esconde la promoción de un sistema de gobierno de corte totalitario, que pone en duda su perfil democrático; las restricciones a las libertades ciudadanas, en particular, la de información y opinión; la falta de políticas públicas adecuadas para enfrentar la inseguridad jurídica y ciudadana; los ataques a la producción nacional, que ha conducido a que en nuestro país hoy se haga necesaria la importación de toda clase de productos; la brutal represión de la disidencia política; el intento de “pacificación” o apaciguamiento por medio de la amenaza, la violencia verbal y la represión física.  

3.      Los estudiantes y otros manifestantes pacíficos, ejercen su legítimo derecho, previsto en la Constitución, y merecen, por tanto, todo respeto. Las manifestaciones se han visto a veces empañadas por actos de violencia que han dejado muertos, heridos y destrozos en instituciones y propiedades. Es difícil señalar el origen de todos ellos, pero es evidente que muchas acciones delictivas son originadas por personas o grupos infiltrados con el objeto de tergiversar o desacreditar las protestas y provocar su condena. El empleo de barricadas y el ataque hacia personas  e instituciones, así como la quema de vehículos particulares y de servicio público, crean una situación que no se debe aceptar ni aplaudir. 

4.      Reiteramos nuestra firme exigencia de que el Gobierno desarme a los grupos civiles armados. Su actuación coordinada, siguiendo unos patrones determinados, demuestra que no se trata de grupos aislados o espontáneos, sino entrenados para intervenir violentamente. En muchos casos han actuado impunemente bajo la mirada indiferente de las fuerzas del orden público, por lo cual la actuación de éstas ha quedado seriamente cuestionada. 

5.      Lamentamos los asesinatos de civiles y de Guardias Nacionales ocurridos en las manifestaciones. Queremos recordar que el valor de la vida es absoluto y Dios lo protege con el quinto mandamiento. De igual modo rechazamos la criminalización de la protesta ciudadana y la negación práctica de los derechos humanos en el trato a los manifestantes. Denunciamos la abusiva y desmedida represión contra ellos, las torturas de que han sido objeto muchas de las personas detenidas y la persecución judicial a los Alcaldes y Diputados contrarios al oficialismo.

6.      La restricción de la información tanto en la prensa como en los medios radioeléctricos atenta contra el derecho del pueblo a estar bien informado y también contra la posibilidad de que se conozca la verdad de los hechos y se sancione a los culpables. Sin determinar la verdad será imposible lograr la paz. Una "Comisión de la Verdad" que sea plural y que genere confianza en los ciudadanos, puede ser una gran ayuda. 

7.      El desabastecimiento, la carestía de la vida, la inseguridad y las restricciones en la venta de gasolina, más notables en el interior del país y en las zonas fronterizas, se traduce en angustia y malestar creciente de la población. A esto se añade que no pocas personas inescrupulosas, amparados en la crisis que atraviesa la nación, se han dedicado a especular con los bienes y servicios, que han subido a precios exorbitantes. Si no se toman los necesarios correctivos a estas situaciones, ellas serán una chispa que seguirá encendiendo la violencia.

8.      El Gobierno se equivoca al querer resolver la crisis por la fuerza. La represión no es el camino. Con ella no ha podido evitar las manifestaciones de protesta ni dar respuesta al descontento y la rebeldía de la gente. La salida de la crisis es clara: el diálogo sincero del Gobierno con todos los sectores del país, con una agenda previa y condiciones de igualdad, y con gestos concretos, evaluables en el tiempo, como señales de la necesaria  rectificación.  Consideramos oportuna y de gran valor la participación de la Santa Sede en el diálogo entre el Gobierno y la oposición. El pueblo venezolano apreciará en sumo grado dicha participación y sabrá reconocer el valioso aporte de la Iglesia.

9.      Hacemos un llamado a todos los venezolanos, especialmente a los dirigentes del Gobierno y de la oposición, a considerar la extrema gravedad del momento presente, y a evitar que el país se siga desangrando y se derrumbe por la violencia. Más aún,  los exhortamos al dialogo y a poner todo su esfuerzo por construir nuevas relaciones basadas en el mutuo reconocimiento, la reconciliación y la búsqueda de la normalización de la situación nacional.

10.  La fe cristiana bien entendida nos exige a todos los creyentes responsabilizarnos del destino del país, no permanecer indiferentes sino más bien involucrarnos en la defensa de la vida, de los derechos humanos, de la libertad y la democracia. Nadie que viva en Venezuela debe decir que no le interesa o preocupa la violencia y las muertes que están aconteciendo en ciudades y pueblos. Todos, sin excepción, somos responsables de la libertad, la paz y el destino democrático de nuestra Patria. 

11.  Inspirados en la Palabra de Dios, todos los creyentes en Cristo tenemos que asumir decididamente el servicio de la reconciliación. Aprovechando la Cuaresma y la próxima Semana Santa, los sacerdotes, religiosas, laicos comprometidos en acciones pastorales y los Obispos contribuiremos a edificar la paz desde la verdad y la caridad, pues a la Iglesia le corresponde ser el ámbito de la comunión donde todos podremos encontrarnos asumiendo razonablemente nuestras diferencias. Como enseña San Pablo, nos toca derribar todo muro de divisiónCristo es nuestra paz (Ef 2,14) 

12.  Nos solidarizamos con la población de las ciudades que más han sufrido la violencia y los efectos de la militarización. Particularmente con los habitantes de San Cristóbal. Invitamos a todos los católicos a ofrecer a Dios el  AYUNO del próximo VIERNES SANTO EN SOLIDARIDAD con todas las familias que lloran a sus seres queridos, pidiendo para ellas consuelo, esperanza y fortaleza espiritual.

13.  Invitamos a todos los ciudadanos, independientemente de su simpatía política, a unirnos como venezolanos, a superar el odio y la violencia, a evitar falsos rumores e informaciones que producen zozobra en la población y a comprometernos con Dios a resolver nuestros conflictos de manera pacífica. Ponemos estas intenciones en las manos amorosas de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela.

XEmmo. Sr. Cardenal
Jorge Urosa Savino
Arzobispo de Caracas
    Presidente de Honor de la CEV



XDiego Rafael Padrón Sánchez
Arzobispo de Cumaná
Presidente de la CEV

 
XJosé Luis Azuaje Ayala
         Obispo de Barinas  
1° Vicepresidente de la CEV



XMario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
2° Vicepresidente de la CEV

XJesús González de Zárate
Obispo Auxiliar de Caracas
          Secretario General de la CEV

jueves, 27 de marzo de 2014

NOTA DOCTRINAL-PASTORAL SOBRE EL MATRIMONIO

1.- En el ejercicio del Ministerio Episcopal, los Obispos tienen el deber de enseñar la sana doctrina y proclamar la Verdad revelada que ilumina los diversos aspectos de la vida de los creyentes y de todos los seres humanos. Al realizarlo, con el carisma magisterial que les es propio, dan a conocer la enseñanza de la Iglesia, que reconoce, defiende y promueve la dignidad de toda persona humana.


2.- Desde este horizonte, queremos recordar y proclamar la Verdad sobre el hombre. Nos revela la Escritura Sagrada que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza (cf. Gen. 1,27) Así, desde el inicio se estableció que existen dos sexos que distinguen a los seres humanos: el masculino y el femenino. Esta es una realidad esencial que se mantiene desde siempre y que no se puede cambiar. “Cada uno de los dos sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios. La unión del hombre y de la mujer en el matrimonio es una manera de imitar en la carne la generosidad y la fecundidad del Creador: “El hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” (Gn 2, 24” (CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, n. 2335).

3.- Con la Encarnación del Hijo de Dios, la naturaleza humana adquirió una mayor dignidad. De hecho, Jesús de Nazaret, Dios humanado, con su entrega pascual hizo posible que todo ser humano pudiera llegar a ser “hijo de Dios” (Cf. Jn 1,12). Así, le abrió la puerta a la humanidad para que alcanzara la plenitud de la salvación al introducirla en el camino de la novedad de vida (Cf. Rom. 6,4).

4.- Desde el mismo acto creador, Dios instituyó el matrimonio entre el hombre y la mujer. Con él, le dio la gracia de la complementariedad y de la fecundidad, para que con sus hijos poblaran la tierra (cf. Gen 1,28) El matrimonio hace del hombre un padre y de la mujer una madre. A través del diálogo de amor y la mediación sexual, se hizo posible la comunión de los esposos, quienes con la fecundidad manifestada en los hijos y la ulterior y permanente educación de los mismos se manifiestan como especiales cooperadores del Dios Creador. El CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA nos enseña: “Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja humana y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos” (n. 2333).

5.- Jesús, el Señor, elevó el matrimonio a la categoría de sacramento. Como tal, es un signo sensible de la gracia divina, que permite a los esposos santificarse y hacer de su familia una “Iglesia doméstica”. Con esta realidad novedosa, el matrimonio entre un hombre y una mujer, bendecidos por el sacramento, se convierte en imagen de la estrecha e indisoluble comunión entre Cristo y su Iglesia. Desde esta perspectiva, reconoce y reafirma la centralidad del matrimonio natural entre hombre y mujer, y le da la importancia de sacramento como la afirma la Tradición y el Magisterio de la misma Iglesia.

6.- En los últimos tiempos, debido a planteamientos antropológicos cuestionables, se han venido presentando visiones distorsionadas sobre el matrimonio y la familia, así como una ideología del género que pretende desvirtuar la Verdad sobre la persona humana, el auténtico sentido de la sexualidad y hasta cambiar la  esencia natural del matrimonio. Una de esas distorsiones es el así denominado “matrimonio igualitario” o uniones entre personas del mismo sexo.

7.- En nuestro país algunos grupos sociales están promoviendo la aprobación de este tipo de “matrimonio igualitario” o uniones entre personas del mismo sexo. Incluso han hecho la solicitud de la sustitución de los términos ‘marido y mujer’ por ‘personas’ en el artículo 44 del Código Civil Venezolano; esto con el fin de que en Venezuela pueda ser aprobado el llamado matrimonio igualitario. En este sentido, queremos llamar la atención a todos los creyentes y personas de buena voluntad. Lo hacemos desde nuestro oficio magisterial:
a) La Iglesia insiste en la tolerancia y respeto que se debe tener hacia las personas homosexuales. Así lo hizo saber la Congregación para la Doctrina de la Fe en la “Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales”, de amplia difusión, donde se expresa: “Es de deplorar con firmeza que las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas. Tales comportamientos merecen la condena de los pastores de la Iglesia, dondequiera que se verifiquen. Revelan una falta de respeto que lesiona unos principios elementales sobre los que se basa una sana convivencia civil. La dignidad propia de toda persona siempre debe ser respetada en las palabras, en las acciones y en las legislaciones.”
 b) Sin embargo, esto no significa que se haya de claudicar en la enseñanza de la auténtica doctrina sobre la sexualidad y el matrimonio. Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. Los actos homosexuales, en efecto, cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. 
c) En las uniones homosexuales están completamente ausentes los elementos biológicos y antropológicos del matrimonio y de la familia que podrían fundar razonablemente el reconocimiento legal de tales uniones. Éstas no están en condiciones de asegurar adecuadamente la procreación y la supervivencia de la especie humana. En las uniones homosexuales por otra parte, falta la dimensión conyugal, que representa la forma humana y ordenada de las relaciones sexuales. Éstas, en efecto, son humanas cuando y en cuanto expresan y promueven la ayuda mutua de los sexos en el matrimonio y quedan abiertas a la transmisión de la vida.
d) Recordamos que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela acepta como válido sólo el matrimonio entre un hombre y una mujer. Para ello, se fundamenta en la ley natural. Cualquier ley o disposición legal que pretenda otra visión sobre el matrimonio y que se quiera someter a aprobación, además de ir en contra de la ley natural, atenta contra el texto y enseñanza de la Carta Magna de nuestra nación.
e) Tampoco se debe hablar del “matrimonio igualitario” entre personas del mismo sexo como si se tratara de un derecho humano. Los derechos humanos nacen de la ley natural y de la moral auténtica y no de ideologías, de propuestas culturales o de decisiones de entes jurídicos o legislativos. Es falso el argumento según el cual la legalización de las uniones homosexuales sería necesaria para evitar que los convivientes, por el simple hecho de su convivencia homosexual, pierdan el efectivo reconocimiento de los derechos comunes que tienen en cuanto personas  ciudadanos.

8.- Pedimos a todos los miembros del Pueblo de Dios reafirmar y proclamar la enseñanza de la Iglesia, sobre la sexualidad, el matrimonio y la familia. A los sacerdotes, les urgimos sobre el deber que tienen de hacerlo en todo momento sea a través de las homilías, la catequesis y la enseñanza de la sana doctrina. Los catequistas y los maestros católicos aprovechen toda oportunidad para hacerlo tanto con sus alumnos como con los padres y representantes de los mismos. De igual modo, en las escuelas católicas, en los grupos parroquiales, en los grupos juveniles y en otras instancias eclesiales se ha de proponer esta enseñanza. Los laicos, en especial quienes trabajan en la pastoral familiar, están llamados a ser voceros de esta doctrina eclesial. Nadie está exceptuado a hacerlo como tampoco se pueden esperar otros tiempos para hacerlo.

9.- La oportunidad de un próximo Sínodo de Obispos sobre la familia nos permite promover esta enseñanza con decisión y valentía. Al hacerlo, estamos movidos por el Espíritu Santo y estaremos actuando en el nombre del Señor Jesús, quien nos ha hecho servidores de la Verdad y del Evangelio.


COMISIÓN EPISCOPAL DE DOCTRINA, MORAL Y ECUMENISMO. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

EFECTUADA MISA Y DESFILE POR LA CAMPAÑA COMPARTIR

La parroquia San José de Cabimas, fue el lugar donde recientemente se efectuó una eucaristía con motivo a la Campaña Compartir 2014  que este año tiene como lema “Una Sola Familia Humana, Alimentos Para Todos”, contando con la especial  asistencia  de  alumnos, docentes, padres y representantes de 9 de los 14 planteles educativos que hacen vida en dicha  parroquia. 
La eucaristía fue presidida por el presbítero Rafael Caldera, quien durante la  homilía habló a los pequeños sobre la importancia de compartir con los más necesitados los alimentos que tenemos.
Aprovechó la presencia de los niños para hablarles de que deben consumir todos los alimentos que les sirven y no desperdiciar nada, pues existen niños y familias enteras en otras ciudades que no tienen nada que comer.
Durante las ofrendas los niños entregaron al párroco además de alimentos, lo colectado en sus respectivos planteles como su aporte a la campaña compartir, recursos éstos que serán destinados para colaborar con los comedores populares que tiene Cáritas en la Diócesis, y en la creación de otras soluciones al problema del hambre y la mala alimentación en esta iglesia local.

Una vez finalizada la eucaristía los alumnos conjuntamente con sus docentes y representantes, efectuaron un desfile por los alrededores de  la parroquia, con vestidos y mensajes alusivos a la alimentación para así concientizar a la población de su importancia.

LA CONFESIÓN NOS PERMITE LA RECONCILIACIÓN CON DIOS


     El  Sacramento de la confesión nos llama a establecer nuevamente nuestra amistad con Dios, recordemos que el pecado nos distancia, nos separa del Padre, en una cita bíblica leemos que “el pecado es la muerte del pecador”, porque el hombre que peca se aparta de la Gracia de Dios, y la cuaresma que es un tiempo penitencial, es  el tiempo propicio para reconocer nuestros pecados y nuestra fragilidad humana”.
            Así comenzó su declaración el presbítero Jorge Pérez Duno, canciller de la Diócesis de Cabimas, al ser entrevistado sobre este sacramento, quien luego agregó “es importante tener presente en este tiempo de cuaresma, esa reconciliación con Dios, la cual se logra con el reconocimiento de nuestros pecados y luego el arrepentimiento de los mismos, para  así limpios de todo pecado, de toda mancha podamos celebrar la fiesta pascual con un corazón puro”.
            Pérez Duno, quien también es párroco de la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario de Cabimas, mencionó que “cuando nos confesamos morimos al pecado y vivimos para Dios, una nueva vida”.
            Por su parte el presbítero Heberto Ávila, vicario de la parroquia Nuestra Señora de Altagracia, recuerda que  la Iglesia le brinda a los cristianos para cada tiempo herramientas que se deben aprovechar, y aclara que para  que dejen de ser simples signos externos (que si lo son),  tienen que redundar en la disposición del corazón, en la conversión del corazón humano hacia Dios, “es necesario que exista en nosotros verdadera disposición al cambio”.
            En cuaresma –agrega el sacerdote- la Iglesia nos ofrece 4 herramientas que son  la oración, a la cual estamos llamados todo el tiempo pero en cuaresma con mayor insistencia; la penitencia (ayuno y la abstinencia); caridad, compartir lo que tenemos, lo que usamos y que necesitamos, no lo que nos sobra; y la reconciliación con Dios a través de la confesión, para que resucitemos con él en la Pascua, sobre todo la pascua definitiva cuando nos encontremos cara a cara con el Señor  resucitado.
            El padre Noel Martínez, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe de Cabimas, y coordinador de la Zona Pastoral Centro de la Diócesis de Cabimas, mencionó que durante esta cuaresma se están realizando jornadas de confesiones en las diferentes parroquias que conforman la zona, con el fin de colaborar con sus compañeros sacerdotes con esta tarea y facilitar a los fieles el poder acceder al sacramento.

El cronograma es el siguiente:

27-03-2014: Sagrado Corazón de Jesús.
01-04-2014: Rectoría María Inmaculada.
02-04-2014: San Pedro Apóstol.
03-04-2014: San Agustín.
08-04-2014: Nuestra Señora del Carmen.
09-04-2014: San Martín de Porres.
10-04-2014: Rectoría Nuestra Señora de Coromoto.


El Sacramento

            En el catecismo de la Iglesia Católica, en su segunda parte, de la celebración del misterio Cristiano, dedicada a los siete Sacramentos de la Iglesia, en su artículo cuarto del sacramento de la penitencia y de la reconciliación: reza lo siguiente:
“Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra Él y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones" (LG 11).
I. El nombre de este sacramento
“Se le denomina sacramento de conversión porque realiza sacramentalmente la llamada de Jesús a la conversión (cf Mc 1,15), la vuelta al Padre (cf Lc 15,18) del que el hombre se había alejado por el pecado.
Se denomina sacramento de la penitencia porque consagra un proceso personal y eclesial de conversión, de arrepentimiento y de reparación por parte del cristiano pecador.
Se le denomina sacramento de la confesión porque la declaración o manifestación, la confesión de los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de este sacramento. En un sentido profundo este sacramento es también una "confesión", reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia para con el hombre pecador.
Se le denomina sacramento del perdón porque, por la absolución sacramental del sacerdote, Dios concede al penitente "el perdón [...] y la paz" (Ritual de la Penitencia, 46, 55).
Se le denomina sacramento de reconciliación porque otorga al pecador el amor de Dios que reconcilia: "Dejaos reconciliar con Dios" (2 Co 5,20). El que vive del amor misericordioso de Dios está pronto a responder a la llamada del Señor: "Ve primero a reconciliarte con tu hermano" (Mt 5,24).
            En el artículo  sexto, aclara que “Sólo Dios perdona el pecado”
“Sólo Dios perdona los pecados (cf Mc 2,7). Porque Jesús es el Hijo de Dios, dice de sí mismo: "El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra" (Mc 2,10) y ejerce ese poder divino: "Tus pecados están perdonados" (Mc 2,5; Lc 7,48). Más aún, en virtud de su autoridad divina, Jesús confiere este poder a los hombres (cf Jn 20,21-23) para que lo ejerzan en su nombre.

Cristo quiso que toda su Iglesia, tanto en su oración como en su vida y su  obra, fuera el signo y el instrumento del perdón y de la reconciliación que nos adquirió al precio de su sangre. Sin embargo, confió el ejercicio del poder de absolución al ministerio apostólico, que está encargado del "ministerio de la reconciliación" (2 Co 5,18). El apóstol es enviado "en nombre de Cristo", y "es Dios mismo" quien, a través de él, exhorta y suplica: "Dejaos reconciliar con Dios" (2 Co 5,20).

FALLECIÓ MONSEÑOR LUIS RAÚL SANDOVAL A LOS 83 AÑOS DE EDAD

         
        A los pies de la sagrada imagen de Nuestra Señora del Rosario, se encontraban los restos mortales de Monseñor Luis Raúl Sandoval durante su funeral, efectuado en la Iglesia Catedral de Cabimas de la cual él fue párroco por más de 30 años.
Monseñor Sandoval falleció a los 83 años de  edad, el pasado viernes 14 del mes en curso. Su  sepultura se efectuó en la misma iglesia de la cual fue regente por muchos años de su vida, la cual entregó al Señor desde muy joven.
La eucaristía celebrada en horas de la mañana fue presida por Monseñor Mariano Parra Sandoval, obispo de Ciudad Guayana; y concelebrada por Monseñor Roberto Lückert León, arzobispo de la Arquidiócesis de Coro; Monseñor Ubaldo Santana, arzobispo de la Arquidiócesis de Maracaibo; Monseñor Medardo Luzardo, arzobispo emérito de Ciudad Bolívar; Monseñor William Delgado Silva, obispo de la Diócesis de Cabimas, así como una representación del clero diocesano.
55 años dedicados al servicio del Señor

Monseñor Sandoval nació en Maracaibo, el primero de junio de 1931, sus padres son don Víctor Raúl Sandoval y doña Cira Elena Arenas, sus hermanos son: Jorge, Cira, Margarita y Consuelo. Residían en Maracaibo y fue allí donde el monseñor realizó sus estudios primarios.
El  27 de septiembre de 1959, a los 28 años de edad fue ordenado como sacerdote. Dos años después fue enviado a Los Puertos de Altagracia, donde inició un recorrido por la Costa Oriental del Lago (COL). Luego lo nombraron vicario cooperador de la iglesia Nuestra Señor del Rosario en Cabimas, hoy Catedral de Cabimas, para posteriormente ser nombrado  vicario general.
En el 1985 recibe por parte de su Santidad Juan Pablo II, el nombramiento  Protonotarium Apostolice Supra Numerun, que es un reconocimiento que se otorga por sugerencia del episcopado Venezolano  por la intachable labor que venía realizando.
En una oportunidad al ser entrevistado, con motivo de celebrar sus 80 años de edad, monseñor Sandoval mencionó que nunca se había arrepentido de haber entregado su vida al servicio del Señor, y que son muchas las vivencias y anécdotas que han marcado su vida  la cual estuvo siempre dedicada  a predicar la palabra de Dios.
Monseñor Luis Sandoval fungió como presidente del Frente Común Bolívar (FCB), fue el encargado de planificar y solventar grandes deficiencia que tenía el extinto Distrito Bolívar en la COL. Posteriormente creó el Ministerio de Obras Públicas (MOP), auspiciado por el primer período de gobierno de Rafael Caldera.
Creó y fundó la Fundación de Atención Integral del Niño (Fain), que inicialmente funcionaba en un salón de la Catedral de Cabimas. Hoy, con una nueva estructura, continúa con su principal objetivo: atender a niños y jóvenes con discapacidades psicomotoras, entre otras labores. Fue nombrado Hijo Ilustre de Cabimas.
Durante las últimas cinco décadas fue creador, fundador y miembro de muchas instituciones; entre ellas el Cuerpo de Bomberos de Cabimas, Club de Leones, Club Rotary y grupos scouts.
En aquella oportunidad al concluir su declaración y enumerar  las obras realizadas a lo largo de su vida apuntó “además de eso, me encargaba de promover el apostolado de todos los grupos, movimientos y asociaciones eclesiásticas de la Iglesia".

El no sabía decir que no

            Monseñor Roberto Lückert, Arzobispo de Coro y quien fuera obispo de la Diócesis de Cabimas, al ser entrevistado dijo “yo no solo fui obispo aquí y Sandoval mi vicario general, sino que él fue mi maestro, me dio clase de primaria, además de eso fue mi asesor de Acción Católica cuando yo era niño”.
            Luego agregó “tuve la oportunidad de compartir más con él cuando me hicieron obispo y él fue mi vicario, Sandoval fue un hombre de gran apoyo para lo que fue el gobierno de la Diócesis, un hombre de dialogo, de conciliación, sobre todo con una sensibilidad enorme para ayudar a los más necesitados, él impulsó grandes obras como FAIN”.
            -No se los nos puede olvidar que Monseñor Sandoval fue un hombre que vino a la Costa Oriental del Lago para aquedarse, él era de Maracaibo y tenía su familia allá y muy poco iba a visitarlos, porque él dedico su vida a Cabimas” apuntó.
            Cuando se le preguntó al obispo de Cabimas, sobre alguna característica que lo hiciera recodar a Monseñor Sandoval, dijo “él fue un hombre muy obediente, no sabía decir que no, siempre estuvo dispuesto a servir”.

Vicario general de cuatro Obispos

            Monseñor Ubaldo Santa, arzobispo de la Arquidiócesis de Maracaibo, quien también se encontraba presente en el sepelio de Monseñor Luis Sandoval, mencionó que éste dejó una huella muy profunda por donde ha pasado, lo definió como un hombre con mucha sensibilidad pastoral hacia los fieles, servicial y responsable, lo cual está demostrado  con la confianza que le brindaron cuatro de los cinco obispos que ha tenido esta Diócesis al dejarlo como  Vicario General por tanto tiempo. “Ojala su figura sirva para que se despierten muchas vocaciones sacerdotales en la Diócesis”, dijo al concluir.

Sacerdote fiel a la Iglesia

            -Toda la Iglesia, especialmente  la Diócesis de Cabimas siente un pesar por la muerte de Monseñor Luis Raúl Sandoval, quien fuera un gran sacerdote de esta Diócesis, así comenzó su declaración Monseñor William Delgado, obispo de la Diócesis de Cabimas.
            “Hoy reconocemos su gran labor, él trabajo durante  muchos años en Catedral, y especialmente ejerciendo el cargo de vicario episcopal de varios obispos como fueron: Monseñor Marco Tulio Ramírez, Monseñor Roberto Lückert y Monseñor Freddy Fuenmayor” agregó.
            El obispo de Cabimas recordó que él (Monseñor Sandoval)  fue enviado a la Costa Oriental cuando aun no era Diócesis y vino para quedarse, y habiendo recibido el sacramento del orden consagra su vida al servicio de la Iglesia por todo el tiempo de su existencia.
            “Hoy le damos gracias a Dios por la vida de este gran sacerdote que ha sido fiel para la Iglesia, fiel en su vida y que todos recordaremos como un gran ministro de Dios, los que lo conocieron y trataron así lo dan de testimonio. Es por ello que hoy nos encontraremos unidos en oración para pedir por el eterno descanso de su alma”.

Celebremos la Vida

Por su parte Monseñor Mariano Parra Sandoval, obispo de Ciudad Guayana y sobrino de Monseñor Luis Raúl  Sandoval, durante la homilía dijo “hoy estamos aquí celebrando la vida, estamos convencidos que la muerte no es el final de la vida, es solo un cambio de estado necesario para el encuentro del Padre, que abre sus brazos amorosos para recibir a sus hijos”.
“Queridos hermanos hoy celebremos la vida, tío Luis entregó los mejores años de su vida esta parroquia, seamos imitadores de su vida, de entrega de amor a Dios y a los más pobres”.
El obispo de Ciudad Guayana,  aprovechó la oportunidad para en nombre de su familia agradecer a  todas las personas que colaboraron y atendieron a Monseñor Sandoval, durante sus últimos años vida.

Luego de la comunión  en hombros de un grupo de sacerdotes, el cuerpo de Monseñor Sandoval fue sacado de Catedral,  se hizo un recorrido por la plazoleta, para luego ser sepultado a un lado del altar, en el que tantas veces celebró la Santa  Eucaristía.
Si deseas publicar alguna información la puedes enviar al siguiente correo: prensadiocabi@hotmail.com