viernes, 14 de julio de 2017

MENSAJE URGENTE A LOS CATÓLICOS Y PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD

1. Con nuestro afectuoso saludo, los Obispos de Venezuela nos dirigimos al pueblo venezolano. Le reiteramos nuestra cercanía en estos tiempos difíciles y duros que vivimos. De modo especial, queremos ratificar nuestro acompañamiento a quienes más sufren. Les transmitimos el saludo y la bendición del Santo Padre Francisco, quien, además de seguir de cerca los acontecimientos de nuestra nación, nos invita a buscar soluciones urgentes en paz y concordia entre todos. Nos sentimos unidos y en plena comunión con él, quien nos ha señalado: "en la voz de los obispos venezolanos también resuena mi voz".

"LOS CLAMORES DE MI PUEBLO SE OYEN POR TODO EL PAÍS" (Jer. 8,13).
2. Hacemos nuestros los clamores de la gente que se siente golpeada por el hambre, la falta de garantías para la salud, la difícil adquisición de medicinas y la inseguridad en todos los sentidos. Aunque el pueblo mantiene la esperanza y la capacidad de superar las dificultades, hoy sufre mucho más. Pide le sea respetada su voluntad democrática, lo estipulado en el ordenamiento jurídico y constitucional, así como la real posibilidad de vivir en concordia, paz, libertad y con un creciente desarrollo humano integral.
3. En nuestro país se percibe de manera muy clara cómo la violencia ha adquirido un carácter estructural. Son variadas sus expresiones: desde la represión irracional, con su dolorosa cuota de muertos y heridos, los daños a viviendas y estructuras residenciales; y persecuciones, hasta la desatención frente a las necesidades básicas de la gente. La represión oficial genera, en ocasiones, respuestas violentas, lo cual contribuye a crear un clima de tensión y anarquía, con sus peligrosas consecuencias. Nos encontramos ante una terrible escalada de la violencia. La detención de numerosas personas, sobre todo jóvenes, por disentir del Gobierno agrava más la situación. Se escuchan serias denuncias acerca de torturas y de maltratos; hay detenidos que son procesados arbitrariamente ante la justicia militar en contra de la Constitución y las leyes y que han sido llevados indebidamente a cárceles de máxima seguridad (El Dorado y otros centros penitenciarios) como si fueran peligrosos delincuentes. También hay muchos detenidos en instalaciones militares y confinados en lugares insalubres y condiciones infrahumanas. Existe un menosprecio de la dignidad humana que se expresa en la violación y negación continua de los derechos humanos por parte de las autoridades.
4. Muchas de nuestras comunidades e instituciones son azotadas por grupos paramilitares ilegales que actúan bajo la mirada complaciente de las autoridades. Ejemplo de ello son los acontecimientos del pasado 5 de julio en el ataque a los diputados de la Asamblea Nacional, sólo visto en el asalto del 24 de enero de 1848 al Congreso Nacional por orden del Presidente Monagas. La Asamblea Nacional, expresión de la "soberanía popular", es heredera del Congreso de 1811. Tiene un auténtico valor histórico y real. Por eso, la Guardia Nacional Bolivariana que reside allí tiene la misión de brindar seguridad al recinto y a los diputados y no debe permitir ataques de grupos irregulares.
"CUALQUIERA QUE TOCA A MI PUEBLO, TOCA LA NIÑA DE MIS OJOS, DICE EL SEÑOR DIOS" (Zacarías 2,13).
5. Es hora de un cambio de rumbo en la orientación política del Gobierno. Aunque la crisis que padecemos los venezolanos data de varios años, en los últimos meses se ha profundizado por la iniciativa del Gobierno de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, cuestionada y rechazada por la mayoría del pueblo venezolano. Esta propuesta ha ignorado rotundamente que es el pueblo, en el ejercicio de su propia soberanía, quien la puede y debe convocar. Los venezolanos hemos de recordar que "la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo" (CRBV, art. 5). "El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario" (art 347). Sólo él puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente.
6. La Constitución ha sido violada nuevamente, y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE) avalan lo que propone el Ejecutivo, sin tener en cuenta los principios básicos de la democracia participativa establecidos en la Constitución. El mencionado proyecto constituyentista pretende imponer al país un régimen dictatorial. Además, al privilegiar, en su conformación, unas bases comiciales sectoriales sin asidero jurídico, se viola el derecho de todos a elegir y a ser elegidos y el principio constitucional (Art. 63 CRBV) de la representación proporcional de la población según su distribución territorial. Asimismo, la Asamblea Nacional Constituyente tendría un poder supraconstitucional con el propósito de eliminar los actuales órganos del Estado, principalmente la Asamblea Nacional, elegida legítimamente por el pueblo. Tampoco se establecen límites en el ejercicio de sus funciones y extensión en el tiempo. Todo deja entrever que lo que se busca es instaurar un Estado socialista, marxista y militar con la desaparición de la autonomía de los poderes, especialmente el legislativo.
7. El próximo 16 de julio, promovida por la Asamblea Nacional, tendrá lugar una consulta popular que goza de toda legitimidad. Consideramos una provocación de parte del gobierno y del CNE convocar, para ese mismo día, un simulacro de votaciones en algunos centros electorales del país, pues puede generar lamentables conflictos. El pueblo sigue exigiendo el respeto a su dignidad y a sus propios derechos.
COMO PASTORES PREOCUPADOS POR SUS OVEJAS (EZEQUIEL 34,12).
8. Como pastores de la Iglesia en Venezuela, haciéndonos eco de los clamores de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, queremos elevar nuestra voz y exigir:
a) AL GOBIERNO NACIONAL: que retire su propuesta de una Asamblea Constituyente, y posibilite la realización de las elecciones establecidas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es hora de que el Gobierno reconozca la autonomía de los Poderes públicos; abandone la represión inhumana de las manifestaciones de quienes disientan, y se desmantelen y sancionen los grupos armados que, con sus acciones, llenan de zozobra a amplios sectores de la sociedad. La medida acordada recientemente en favor de un importante líder político de los factores de oposición, debe llevar a la liberación de todos los privados de libertad por razones políticas. Es urgente también avocarse a solucionar los gravísimos problemas de la gente y de permitir la apertura de un canal de carácter humanitario para que puedan llegar medicinas y alimentos a los más necesitados en Venezuela.
b) A LA FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA: que, según lo señala la Constitución Nacional, cumpla su deber de estar al servicio de todo el pueblo en el respeto y garantía del orden constitucional y no simplemente de un régimen, partido o gobernante. "Las personas que prestan su servicio en las fuerzas armadas, tienen el deber específico de defender el bien, la verdad y la justicia...Los militares son plenamente responsables de los actos que realizan, cuando violan los derechos de las personas y de los pueblos" (COMPENDIO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, 502 y 503).. Apelamos a la conciencia de todos sus miembros: no olviden que también forman parte del pueblo y que deberán rendir cuenta de sus actos ante la Justicia humana y divina.
c) A LA DIRIGENCIA POLITICA: que, en el ejercicio de su vocación ciudadana, esté siempre comprometida sólo con el pueblo y nunca en la búsqueda de propios intereses. Urge seguir dando los pasos para hacer respetar la voluntad democrática de todo el pueblo venezolano y buscar los mecanismos transparentes para encuentros y negociaciones que conduzcan eficazmente a la superación de la crisis.
d) A LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS Y CULTURALES: que colaboren a crear conciencia política y así elevar el nivel sociocultural en todos los ciudadanos.
9. Fieles a nuestro ministerio de pastores nos comprometemos a seguir acompañando solidariamente a nuestro pueblo, particularmente a los más pobres y excluidos. En este sentido pedimos a todos los miembros de la Iglesia actuar según los criterios del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, para iluminar y para derribar todo muro de división existente en nuestro país y contribuir a la recuperación de nuestra nación, rehacer el tejido social e ir dando los pasos para la reconciliación en el encuentro fraterno entre todos. Alentamos todos los esfuerzos que se puedan realizar a favor de la paz y la convivencia, basados en la ley del amor fraterno. Acompañamos a los jóvenes y estudiantes, quienes son defensores con sus propias vidas de la libertad y de la actual Constitución.
10. A todos los miembros de la Iglesia y personas de buena voluntad les invitamos a hacer realidad la opción preferencial por los más pobres y excluidos. Además de sostener con la oración, la reflexión y otras iniciativas todo esfuerzo para la salida de la crisis, les pedimos manifestar la solidaridad con quienes pasan hambre, necesidad y desconsuelo. Fortalezcamos las diversas obras y acciones que, desde la pastoral social, permiten ayudar a muchas personas necesitadas de alimento, atención en salud, protección de sus derechos, educación integral. La acción de Pastoral Social-Caritas en sus diversos ámbitos (nacional, diocesano y parroquial) es un signo de nuestro compromiso con todos, sin excepción de ninguna clase.
11. Invitamos a nuestros hermanos en la fe y a otros creyentes a una Jornada de Oración y Ayuno el próximo viernes 21 de julio, a fin de pedir a Dios que bendiga los esfuerzos de los venezolanos por la libertad, la justicia y la paz. Imploramos las luces del Espíritu Santo para cada uno de nosotros, pedimos a Dios siga protegiendo a este pueblo y que la maternal protección de María de Coromoto nos aliente a seguir edificando la paz y la convivencia fraterna.
LOS ARZOBISPOS Y OBISPOS DE VENEZUELA
CARACAS, 12 DE JULIO DEL AÑO 2017.
Prensa CEV
12 de julio de 2017

lunes, 12 de junio de 2017

PAPA FRANCISCO: EN LA VOZ DE LOS OBISPOS VENEZOLANOS TAMBIEN RESUENA LA MIA

A las 9:40 de la mañana, del jueves 08 de junio de 2017, hora local de Roma, fueron recibidos en audiencia por el Papa Francisco, los miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana: Mons. Diego Padrón, Arzobispo de Cumaná, Presidente de la CEV; Mons. José Luis Azuaje, Obispo de Barinas, Primer Vicepresidente; Mons. Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal, Segundo Vicepresidente; Mons. Víctor Hugo Basabe, Obispo de San Felipe, Secretario General, S. E. Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas y S. E. Cardenal Baltazar Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida, ambos presidentes honorarios de la CEV.
El Papa Francisco recibe a la directiva de la CEV en una de las aulas del Palacio Apostólico, en una reunión de 50 minutos, más de lo habitual, iniciando esta con una lectura por parte de Mons. Diego Padrón en su condición de Presidente de la CEV, ratificando su profunda comunión con el Sucesor de Pedro y agradecerle su manifiesta preocupación por Venezuela. Las palabras leídas por Mons. Padrón expresaban, entre otras cosas, de forma muy clara, la situación actual de aumento de conflictividad como consecuencia del profundo sufrimiento al que se viene sometiendo al pueblo de Venezuela y al que ahora se suma el empeño del Gobierno nacional en un proceso constituyente peligroso e innecesario y que no es la solución para los graves males que aquejan a los venezolanos.
Terminada la lectura del discurso, por parte del presidente de la CEV, el Papa Francisco toma la palabra para expresar de forma inmediata su preocupación y dolor por lo que está pasando Venezuela. "Estoy al tanto de todo los eventos que se están produciendo en el país". Expresó además que comparte completamente la percepción que tienen los obispos sobre la situación venezolana y aseguró al Episcopado Venezolano que contaban con todo el apoyo y la simpatía de todos los órganos de la Santa Sede. De esta manera el Papa Francisco reafirmó que en la voz de los obispos venezolanos también resonaba la suya.
Francisco ratificó su apoyo a los obispos venezolanos y les invitó a seguir del lado de la gente, a no abandonarlos en su empeño por alcanzar un país más justo, a seguir trabajando por la paz y a hacer todo lo que puedan por los más vulnerables, "cuenten con mi ayuda en favor de la gente que hoy pasa hambre y necesita medicamentos"
El Papa Francisco hizo saber a los 6 miembros de la presidencia de la CEV que algunos de los que sirvieron como facilitadores en el fallido intento de diálogo del último trimestre del año 2016, han insistido en Solicitar a la Santa Sede su participación en un nuevo proceso, sin embargo, la respuesta ha sido contundente: La Santa Sede, sólo tomará parte en una nueva iniciativa de diálogo, siempre y cuando el gobierno cumpla con las cuatro condiciones ya expresadas en la Carta del Cardenal Parolín a inicios de diciembre de 2016, es decir: la apertura de un canal humanitario que permita hacer ingresar al país alimentos y medicamentos, la presentación de un cronograma general de elecciones, el respeto a la autonomía de la Asamblea Nacional y, la liberación de los detenidos por causas políticas.
En el contexto de la reunión, los obispos venezolanos hicieron entrega al Papa Francisco de una recopilación de las Exhortaciones Pastorales y Comunicados de la Presidencia a los largo de los dos últimos años. También se hizo entrega de un dossier, preparado por el departamento de medios de comunicación social de la CEV, sobre las víctimas de la violencia durante las protestas. Explicaron al Santo Padre la saña con la que están actuando los órganos de seguridad del Estado contra los jóvenes que exigen un cambio de rumbo en el país. Al entregar este informe, los obispos, hicieron la salvedad que, desde que están en Roma, el número de víctimas por la represión aumentó, atreviéndose a mostrarle al Papa Francisco la fotografía del joven Neomar Alejandro Lander Armas de 17 años, muerto por el impacto de una bomba lacrimógena. La inmediata conmoción que se dibujó en el rostro del Papa Francisco fue evidente al ver la imagen y pidió a los obispos hacer llegar sus palabras de consuelo a los familiares de todas las víctimas.
También se le entregó un informe preparado por Cáritas de Venezuela sobre la grave situación en materia de salud, alimentación, inseguridad, desnutrición infantil y otros indicadores sociales que hablan de la gravedad de la crisis en la que hoy se ha sumido la población.
La audiencia terminó con la bendición del Papa Francisco, quien pidió hicieran extensiva esta bendición a todo el pueblo venezolano, ratificando su preocupación y apoyo a Venezuela y que en la voz de los obispos venezolanos también resonaba la suya.
Prensa CEV
09 de junio de 2017


martes, 2 de mayo de 2017

PADRE LUIS UGALDE: “Curas metidos en política”


“Vengan benditos de mi Padre porque tuve hambre y me dieron de comer…”, dice el Maestro en la parábola del “Juicio Final”. Jesús rara vez regaña y menos maldice, pero aquí nos habla de maldición e infierno para los que dejan que el otro se muera de hambre, de sed y de enfermedad o se pudra en la cárcel. Ese es el juicio de Dios sobre las personas y también sobre las políticas. A los malditos contrapone los “benditos de mi Padre” porque me dieron de comer, me brindaron agua en la sed, me acompañaron en la enfermedad… Es la línea divisoria entre la buena persona y la mala, entre buen gobierno y malo. Lo demás es hipocresía religiosa.

Los responsables de la situación política, económica, y social reciben la alabanza de Dios solo si logran estructuras, instituciones y conductas para que los hambrientos tengan acceso a la comida y a su producción; los enfermos, a la salud, y los injustamente presos, a la libertad. Jesús dice que esa negación de la vida del prójimo trae el infierno; lo que está a la vista en Venezuela. Para salir del hambre y de la pobreza se requieren modificaciones profundas y coherentes en todo el aparato productivo y en la acción de millones de personas; cosa que es imposible sin un cambio de política y un gobierno democrático nuevo que convoque a todo el país. Lo mismo se diga sobre las políticas para que las medicinas, los médicos y las instituciones públicas de salud traigan vida. Los buenos sentimientos de caridad quedan mutilados si no hay políticas coherentes e inteligentes en todas estas áreas; en política cuentan los resultados, no bastan las buenas intenciones.

Algunos curas se precipitaron a celebrar el actual régimen como el advenimiento del Reino de Dios y ahora nos sorprenden pidiendo que los obispos y los curas sean ciegos y mudos ante sus secuelas de muerte. La Iglesia no puede callar cuando se trata de defender la vida digna, aunque la acusen de meterse en política. Los grandes profetas de Israel fueron asesinados porque con la verdad de Dios denunciaban a quienes vendían “al pobre por un par de sandalias” y usaban el poder para oprimir y explotar. El profeta Jesús fue ejecutado por el poder de su tiempo, acusado de meterse en política. En nuestros días y en este continente las dictaduras asesinaron al hoy beato Romero (El Salvador), al obispo Angelelli (Argentina), al arzobispo Girardi (Guatemala) y a decenas de sacerdotes, “por meterse en política”. El cardenal Silva Henríquez en Chile, monseñor Arias en Venezuela y Helder Cámara en Brasil fueron ejemplos de conciencia cristiana frente el atropello de las dictaduras y defensa de los perseguidos. Ciertamente los obispos y sacerdotes no se deben meter en política partidista, pero tienen que hacer suya la defensa de la vida (comida, bebida, salud, casa, trabajo, libertad…). Todo ello fruto de la buena política, frente a la mala que conduce al infierno que vivimos. Traiciona al Evangelio quien calla o bendice a los señores de este mundo que esclavizan a la gente. Los que se robaron miles de millones de dólares, los que implantaron la ineptitud y corrupción en la administración pública y los que mataron la productividad de la empresa son los que quitan el pan, el agua, la salud y la seguridad. El poder –hoy y ayer– busca obispos y curas incondicionales que los bendigan, legitimen y sacralicen, pero el Espíritu de Dios nos lleva a orar: “Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles”. La bendición de Dios es inseparable de la vida de los más pequeños: “Vengan benditos de mi Padre porque tuve hambre y me dieron de comer…”.

Más allá de los buenos sentimientos de caridad asistencial dando algo de comida o un vaso de agua, hay que meterse en política para producir comida, luz, agua, seguridad y democracia, con todos y para todos. Ello requiere ciencia y tecnología, financiamiento, organización, profesionalismo capacidad y honradez…, dirigidos por una política de estadistas, centrados en el bien de la gente, de todos los venezolanos y no solo de los que llevan la franela de su partido. Y abrir las cárceles y fronteras para que salgan y regresen los criminalizados y perseguidos por el mero hecho de ser opositores. Lo contrario es el infierno. Si alguien lo duda que venga y vea lo que vive Venezuela. Una Iglesia muda o servil bendecidora no sería fiel a Jesús, fidelidad que es su única razón de ser.


Nuestros problemas son tan graves y la corrupción tan desbordante que el saneamiento requiere toda una renovación espiritual y alianzas de los políticamente diversos (en cuanto partido), pero acordes en la política nacional del bien común para desbloquear el desastre actual y poner las bases para que todos marchemos hacia la reconstrucción del país.

lunes, 3 de abril de 2017

COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE VENEZUELA ANTE LAS DECISIONES DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA




1.- Los acontecimientos de los últimos días, la reunión de la OEA y las decisiones del TSJ, plantean a la conciencia de los que habitamos este país una seria reflexión. Lo sucedido ha repercutido en las instancias políticas, jurídicas y sociales nacionales e internacionales. Es un claro indicio de que se trata de una nueva crisis nacional sumamente grave que lesiona la democracia y la convivencia de los venezolanos.
2.- En nuestra condición de pastores de la Iglesia Católica, sentimos que estamos ante unas ejecutorias que desconocen e inhabilitan el órgano público que representa la soberanía popular, en función del ejercicio omnímodo y unilateral del poder, sin tomar en cuenta a la gente. Son decisiones moralmente inaceptables y, por tanto, reprobables. Las dos sentencias, producto de unas medidas que sobrepasan el ejercicio equitativo del poder, han provocado reacciones de numerosos países y pueden generar en Venezuela una escalada de violencia.
3.- Existe una distorsión en el ejercicio del poder en Venezuela. Pareciera que todo gira en torno a lo político, entendido como conquista del poder, olvidando que las necesidades reales de la gente reclaman otra visión del poder. La incapacidad para dar solución a la escasez y carestía de los alimentos y medicinas, la creciente violencia, la incitación al odio y el desconocimiento de las normas elementales para una convivencia en paz, son, entre otras, las causas que nos tienen sumidos en un marasmo que entorpece el entendimiento y el progreso.
4.- Más allá de las consideraciones jurídicas y constitucionales, la eliminación de la Asamblea Nacional, suplantándola por una representación de los poderes judicial y ejecutivo, es un desconocimiento absoluto de que la soberanía reside en el pueblo y de que a él le toca, en todo caso, dar su veredicto. Una nación sin parlamento es como un cuerpo sin alma. Está muerto y desaparece toda posibilidad de opinión divergente o contraria a quienes están en el poder. Se abre la puerta a la arbitrariedad, la corrupción y la persecución, un despeñadero hacia la dictadura siendo, como siempre, los más débiles y pobres de la sociedad los más perjudicados. Por estas razones, repetimos, esta distorsión es moralmente inaceptable.
5.- Desconocer la existencia del otro y sus derechos es, sencillamente, destruir toda posibilidad de convivencia democrática y plural. Es más bien una provocación a la desesperanza ante el atropello de derechos fundamentales del que todo gobierno debe ser el primer garante. Por el contrario, es necesario generar gestos valientes e iniciativas innovadoras que motiven a esperar contra toda esperanza (Cf. Rom. 4,18), para construir una convivencia libre, justa y fraterna; es tarea que nos compete a todos, cada cual según su posición. Es una responsabilidad ineludible porque frente al mal nadie puede permanecer como simple espectador. El llamado es a ser protagonistas del presente y del futuro de nuestro querido país (Exhortación de la CEV, Enero 2017).
6.- Estamos muy cerca de la Semana Santa. Para los católicos la conmemoración de los atropellos contra Nuestro Señor Jesucristo es un urgente llamado a tomar conciencia y a actuar de manera pacífica pero contundente ante la arremetida del poder. No se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados. Tenemos que defender nuestros derechos y los derechos de los demás. Es hora de preguntarse muy seria y responsablemente si no son válidas y oportunas, por ejemplo, la desobediencia civil, las manifestaciones pacíficas, los justos reclamos a los poderes públicos nacionales y/o internacionales y las protestas cívicas.
7.- Como católicos, debemos vivir los actos religiosos de la Semana Santa, conmemoración de la pasión y resurrección de Cristo, las celebraciones litúrgicas y los actos piadosos, con un contenido social que nos ayude a mantener la esperanza, la alegría y la solidaridad, en medio de las naturales diferencias, propias de los seres humanos.
8.- Invocamos la Intercesión del Nazareno y de María Santísima para que esta hora menguada que vive nuestra patria encuentre, en la sensatez y prudencia de sus hombres y mujeres, los caminos para superar tan grave y riesgosa crisis.
Con nuestra afectuosa bendición episcopal.
Diego Rafael Padrón Sánchez
Arzobispo de Cumaná
Presidente de la CEV
José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
1° Vicepresidente de la CEV
Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
2° Vicepresidente de la CEV
Víctor Hugo Basabe
Obispo de San Felipe
Secretario General de la CEV
Emmo. Sr. Cardenal
Jorge Urosa Savino
Arzobispo de Caracas
Presidente de Honor de la CEV
Emmo. Sr. Cardenal
Baltazar E. Porras Cardozo
Arzobispo de Mérida
Presidente de Honor de la CEV
Prensa CEV
31 de marzo de 2017

miércoles, 29 de marzo de 2017

SEMINARISTA STEWER BERFON RECIBIÓ MINISTERIO DEL ACOLITADO

       El día de la anunciación del Señor, el seminarista Stewer Berfon, recibió el ministerio de acolitado de manos de Monseñor William Delgado Silva, Obispo de la Diócesis de Cabimas, y con este ministerio
se acerca más a su ordenación sacerdotal.
            La ceremonia se llevó a cabo en la rectoría María Inmaculada de Cabimas, y fue presidida por Monseñor William Delgado, obispo Diocesano y concelebrada por los presbíteros Néstor Ulloa y Max Güerere, rectores del seminario Propedéutico  “Buen Pastor de Cabimas” y del seminario Arquidiocesano Santo Tomas de Aquino de Maracaibo respectivamente, además de un grupo sacerdotes.
            Durante la homilía el padre Ulloa, haciendo referencia al Evangelio de la anunciación, mencionó que aunque en el mismo no aparece Jesús, está dedicado a Él y a su existencia, no está dedicado a María y tampoco a su prima Isabel, sino a Jesús y su grandeza.
             Luego agregó “al hacerse humano Jesús nos salva, Él se quita sus mejores ropas para hacerse uno de nosotros, para sufrir nuestros dolores y perdonar nuestros pecados”.
            Este acto del acolitado   de nuestro seminarista Stewer, –continuó diciendo-es un paso más en su formación  sacerdotal, y lo acerca más a la presencia  real de Jesús en la eucaristía.
Repitiendo palabras del obispo diocesano, agregó que “las vocaciones sacerdotales no  son más que la respuesta de Dios a nuestras oraciones”.
Por su parte el Obispo al ser entrevistado sobre el significado del ministerio del acolitado, respondió diciendo que ahora Stewer podrá ser un colaborador en el altar y que “debe considerar la eucaristía el centro de su vocación, el centro de su vida hasta el final de sus días, porque no hay eucaristía sin sacerdote ni sacerdote sin eucaristía”.
            Durante la ceremonia el obispo diocesano, procedió a  bendecir al seminarista, para posteriormente entregarle el cáliz y la panea con el cuerpo y sangre de Jesucristo, como símbolo de que ahora en adelante podrá impartir la eucaristía.
Si deseas publicar alguna información la puedes enviar al siguiente correo: magdyzara@hotmail.com